Frase

Frase del mes
Quiero mirarme en el espejo y que me guste lo que veo, Cuesta seis días por semana. Quiero que lleguen los domingos y no vuelva el miedo, Quiero tomármelo con calma.
-Vale la Pena - Paula Mattheus
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lunes, 20 de enero de 2020

No víctima pero verdugo. Mi mayor error.

 ¿Has tenido alguna vez esa sensación de haber cometido el mayor error que puedes hacer en toda tu vida?  

Supongo que todos en algún momento de nuestra vida cometemos un error de consecuencias catastróficas, un error que te hace darte cuenta de las cosas y querer poner un fin. Por mi parte ese fin ha llegado. Siempre he sido de pensar mil veces las cosas antes de actuar, de mirar las mil probables consecuencias, y eso en muchos casos me llevaba a no actuar. Sin embargo, hace unos meses decidí cambiar. Decidí que no me gustaba a mi misma siendo así, así que probé a ser otra versión de mi. Una versión que no temía las consecuencias, que actúa por impulsos, sin preocuparse tanto de las cosas. Quizá se pueda decir que decidir ser la adolescente que en su día no fui. Y por un tiempo ha funcionado, me lo he pasado bien, he conocido a gente maravillosa, pero como todo, llega un momento en el que la acabo cagando. 

El sábado salimos de fiesta. Bebimos y yo me fui de las manos, perdí el sentido de todo y el alcohol anuló esos inhibidores que normalmente me frenan. La lié. Perdí el control y perdí de vista más que nunca esa visión de las consecuencias. 
Hice algo horrible, algo sin apenas darme cuenta, quizá impulsada por esos instintos y por el alcohol. Pero jamás debería haberlo hecho. Esa noche cometí cientos de errores y ahora los estoy sufriendo. 

Siempre he tenido muy claro que antes que cualquier sentimiento hacia un tío van las amigas. Me cuesta mil hacer amigas, no suelo llevarme bien con las chicas, y por fin había encontrado amigas nuevas, por fin me sentía cómoda entre otras chicas que no fueran Sati y Vi. Y pese a todo, la jodí. Para mi fue un juego, no fue nada, ni siquiera creo que lo hiciese con motivo sexual, pero ni por esas debería haberlo hecho. Y sí, el alcohol se me había subido, pero no es excusa, yo lo sé.

Daría mi vida por poder volver atrás, por poder cambiar aquello. Y sí estaba muy borracha, y no pensaba, no era consciente de las cosas, pero escuchar que a quien quieres que sea tu mejor amiga está molesta y enfadada contigo te trae de una bofetada a la realidad. 

No sé que hacer ahora. Hemos hablado, supuestamente vamos a dejar las cosas en stanby y quedar con todos y seguir a ver cómo fluyen las cosas, pero la he jodido. Y lo peor es que no es solo ella. Hasta llego a sentir que con ella en algún momento se solucione, y aunque siempre tenga ese horrible recuerdo de mi creo que podremos volver a ser amigas. El problema son todos los demás. Siento que T y S me desprecian por hacer daño a su "hermana". Con E todo era maravilloso, eramos amigos, quería ver si podríamos ser mejores amigos porque me encanta hablar con él, nos entendemos. Pero ahora esa amistad también ha retrocedido. Y por otro lado está H, él no entra en todo este lío, pero sí en el otro, y por cómo actué no sé cómo se siente él al respecto. 

La he cagado hasta el fondo. Pero ya no puedo volver atrás y de poder de verdad que lo hacía. Cambiaba todo de esa noche. 

Duele tanto estropear todo. Duele tanto joder las cosas y saber que eres la culpable, que no hay excusa válida porque no existe. Duele sentir que pierdes a las personas que has llegado a querer tantísimo en apenas 4 meses. 


No puedo cambiar lo que he hecho y pedir perdón no va a solucionar nada. No podemos poner una tirita, hay que esperar a que cicatrice, pero siempre quedará la marca como señal y recordatorio. 

Creo que volveré a cambiar, volveré a ser esa Karou que se encierra en sus pensamientos, que piensa mil y una veces las consecuencias, que no sale de casa más que lo necesario y que se aleja de todos. No quiero ser la víctima aquí, soy consciente de que no lo soy, soy el verdugo, la culpable, pero eso no significa que no esté terriblemente dolida y arrepentida. 

Solo puedo pedir perdón y decir lo mucho que los quiero a todos aunque no vuelvan a confiar en mí. 




Que los lobos protejan vuestros sueños. 









viernes, 8 de enero de 2016

Duele.

No puedo con esto. Duele demasiado. Tengo que pensar en mi misma, pero no sé hacerlo.

Llevo sin ir al psicólogo desde que acabaron las clases y me afecta. No consigo controlar lo que tengo dentro. No conozco mi corazón, y mi cabeza me traiciona. No sé pensar en mi y solo pienso en no herir a los demás, pero no hay forma de no hacerlo. Les hago daño sin quererlo, y haga lo que haga les haré daño. Me duele el corazón y la cabeza.
Estoy leyendo un manga ahora mismo (Watashi ni xx Shinasai) que me hace llorar continuamente. Es precioso, me gusta y no quiero dejar de leerlo, pero me duele. Encuentro similitudes con yo y mi vida a cada capítulo. si yo soy Yukina, la prota, soy capaz de asignar un personaje a cada uno de los que me rodean. Y duele. Duele ver que no tengo corazón. Que no sé lo que es el amor por culpa de ese "sensei".

Lo dije y lo vuelvo a repetir. Lo siento. Siento hacer daño a todo el mundo. Lo siento, Michi. Lo siento, Albert. Y lo siento a todos aquellos que daño sin ser consciente de ello. Después de a mis padres no hay a quien quiera más que a mis amigos, y sin darme cuenta los hiero. Lo siento. Lo siento por todos. Lo siento Shana por lo que pasó. Realmente que siento todo.

Me duele el corazón y mis lágrimas no paran de llover. Me gustaría saber si algún día seré capaz de saber lo que es el amor.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

lunes, 19 de octubre de 2015

Lo peor, preocupar.

Lo peor de pasarlo mal es que encima tienes gente detrás que se preocupa. Gente a la que no quieres preocupar y a la que por tanto ocultas mil cosas, pero hasta eso te sale mal y no dejas de hacerles daño.

Sabes que hay gente que te mira y puede querer ayudar, pero esa gente a veces son solo conocidos, a veces hasta amigos, pero es gente a la que no puedes contar ciertas cosas. Gente con la que aunque en teoría puedes contar, a la hora de la verdad no, pues no llegan a ser personas de real confianza. Y lo son menos aún cuando cada uno de tus amigos, cada uno de esos "mejores amigos" que has ido teniendo, aquellos a los que confiabas tu vida y hasta te ponías delante del toro por ellos te han dado de lado. 

Cuando tienes una supuesta mejor amiga por la que has dado todo este verano y ella te ha ido dando pequeñas punzadas. Por la que te sientes fatal de haberla tirado al suelo aquél día en fiestas en que estaba borracha. Pero que ya ni si quiera en ella puedes confiar ni con ella quieres contar. 

Cuando curiosamente ni en tu mejor amigo desde hace 10 años puedes confiar para contarle ciertas cosas, y no porque no le quieras o no confíes en él, si no porque llega un momento que no quieres que absolutamente nadie a tu al rededor se preocupe, que nadie te mire. 

Detestas ser un cristal, detestas que te miren y sepan todo lo que pasa por tu cabeza y corazón, y sin embargo no lo puedes evitar. Intentas poner sonrisa de joker cuando entras en el coche tras el instituto, pero no dura y tus padres te ven y sufren. 

Y tú sufres por ellos, porque sufren por tu culpa. Y solo habría personas contadas, una, quizá dos, con las que cuentas pero ni siquiera a ellos les cuentas. Tienen sus cosas y aunque dicen que no les molestas, en el fondo sientes que no ven el problema que ves tú, y que tampoco puedes abrirles tu corazón y sentimientos como para llamarles en plena llorera y soltarles todo.

Estás sola. Hay mucha gente a tu alrededor. Muchos conocidos, amigos, familiares, pero a la hora de la verdad estás completamente sola. Sola ante una hoja de papel a veces, otras ante un teclado de ordenador. Pero siempre sola.

Sola, y sin ser capaz de pedir ayuda pues el principal problema reside en que ni tú sabes el problema. En que tu depresión y tu angustia ha llegado a tales niveles que ya no hay quien te saque de allí. Ni un psicólogo, ni un profesor, ni tus amigos, ni tus padres, ni siquiera tú misma. 

El ese momento solo puedes llorar, desear no existir y morirte. Desear estar sola y al tiempo tener a alguien que te consuele y entienda todo lo que pasa dentro de ti sin tener ni que expresarlo. Solo quieres abandonar. Dejarlo todo atrás. Absolutamente todo.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

Vacío

Sé que te has perdido en la oscuridad que llevas dentro,
te buscas, no te encuentras, ya no sabes cómo hacerlo.
Lo difícil es quererlo, a veces siento que te alejas,
yo intentaré ayudarte aunque seas tus propias rejas.
No tengo miedo, yo me sentaré contigo en esta cueva,
mi hombro podrá aguantar lo que tu alma sola no pueda.
No necesito entenderte, no necesitas culparte,
ahora tienes que ser fuerte, solo déjame ayudarte,
no te hundas aunque sientas que no hay nada...
Este vacío no se llenará hasta que tu tengas ganas.
Sé que nada de esto es justo y que carece de sentido,
¿Crees que ya nada lo tiene? Sí, lo tiene estar contigo.
Lo entiendo, entiendo ese silencio tan sincero y no hay prisa,
yo te espero aunque añorando tu sonrisa.
Es una herida tan profunda la que tienes que ocultar,
y te esfuerzas en tratar que no lo noten los demás.
Si pudiera te acercaba a las estrellas, cada noche,
para que hablaras con ellas y saltaras ese bache.
Si estás rota, intentaré arreglarte, no voy a cansarme,
aunque el tiempo pase tan lento, intenta relajarte.
Un día pierdes, otro ganas, la vida te da y te quita.
Aunque los días se repitan, se acaba como la fama,
así que quiérete a ti misma antes de tumbarte en la cama.
La vida es un drama, grita o llora si lo necesitas,
y ahora dime, ¿crees que no hay motivos para seguir?
Sonríe, porque quedan tantas cosas por vivir.
No olvides que tienes a quien te quiere junto a ti,
fuiste tú quién me enseñó que no me tengo que rendir.
-Vacío (Porta)-

Es tan como si me la hubieran escrito directamente a mi...
Es tan yo que duele.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Raro.

Es extremadamente raro cuando tu mejor amigo, esa persona que conoces desde hace 10 años, esa persona con la que has pasado más de la mitad de tu vida, la que te conoce más que un hermano, la que sabe cómo sacarte siempre una sonrisa, con la que discutes y peleas cosas estúpidas y luego pasa la mitad del tiempo en tu casa, la que soporta todos tus temperamentos y cambios repentinos de humor; un día te dice que le gusta una chica y que va bastante en serio. Y lo raro no es eso, si no que te diga que esa chica que tanto le gusta le recuerda a ti.

Eso es lo raro.

Y eso también me hace pensar algo que hace tiempo ya daba vueltas y alguien ya me comentó. Realmente yo no soy fea. No tengo buen cuerpo ni soy una belleza, pero soy una chica normalilla, del montón. El problema es que soy un poco rara a mi manera, y solo podría llegar a quererme una persona que haya vivido mis cambios. 

La persona que de verdad me entendiera y consiguiera querer tendría que ser alguien que me haya visto crecer y madurar. Que me haya conocido con gafas, braquets y algo más de 65 kilos con 10-12 años, y que ahora me vea ya sea con gafas o sin ellas pero me vea distinta, cambiada, mona, y con 8 kilos menos. 

Tendría que ser una persona que me haya visto saltando con amigas que luego me dieron una puñalada. Que me viera con mi mejor amiga y después viera cómo lloraba y se me rompía el corazón cuando ella se fue. Que me haya visto en mi época sin amigos y en la que los tenía a puñados. Alguien que entendiera porqué soy como soy. Porqué me afecta lo que me afecta. Alguien que consiguiera entender casi lo que ni yo entiendo.

Y precisamente por eso, porque nadie más que mi mejor amigo ha vivido todo eso, por eso, viviré sola y rodeadas de libros y gatos, huskies y hurones.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

sábado, 12 de septiembre de 2015

¿Quién soy?

El otro día Vi y yo estuvimos hablando y me acabó haciendo ciertas preguntas. Quién soy, qué es lo que quiero... Preguntas que lejos de saber contestar me ponen nerviosa. Ella quería que lo escribiera para hablar conmigo, para conocerme. Como si no hiciera eso las tantas veces que escribo aquí o en cualquier otro lado.

Últimamente han pasado demasiadas cosas, cosa extraña en mi vida, desde luego, pero hoy ya no puedo más.

¿Quién soy yo? No lo sé, no es algo que se pueda saber, soy una adolescente con las ideas confusas, que está a dos días de empezar su segundo de bachillerato científico y aún no sabe qué quiere hacer con su vida. Soy una niña en el fondo. Soy una niña que tiene miedo a todo. Miedo a equivocarse, a quedarse sola, a no gustar a los demás, a no gustarse a si misma. Ahora no soy nadie y soy yo al mismo tiempo. Soy un tránsito entre mi yo pequeña a lo que debo convertirme, a lo que seré yo realmente. Pero ahora no soy más que un manojo de nervios, confusiones, depresiones y ansiedad. No soy nadie más que una niña a la que todo le supera en cuanto algo se tuerce, una niña que por no ser capaz de quererse a si misma busca el cariño en los demás y por ello se pilla de un chico tras otro y luego nunca consigue nada. Soy una miedica que ya no solo tiene ataques de bulimia esporádicos, si no que también necesita de desahogo físico y pegar puñetazos hasta hacerse daño.

Por lo tanto, ¿quién soy? Ahora mismo esa pregunta engloba tanto que no tiene respuesta.

¿Y respecto a qué quiero? Quiero saber lo que quiero. Saber quién soy, saber quererme, aceptarme, ser FELIZ de verdad. Encontrar a alguien con quien estar. Quiero ser mayor pero no separarme de mis padres. Quiero volver a ser una niña. 

¿Y qué pienso hacer para conseguirlo? Sinceramente, no lo sé. Me siento perdida y sola la mayor parte del tiempo. Y me siento hundida y destrozada. Y sé que mis nervios no son normales, y que no puedo ponerme como me pongo. Pero creedme, esto no es algo que me guste, y ojalá hubiese una pastillita que arreglara todo.

Estoy a dos días de empezar las clases y de pronto todo me ha desbordado. La angustia, el estar sola, el que el chico que me gustaba y con el que por fin pensaba que podía haber un futuro, incluso en Alemania, haya fallado, el dormirme con una película de Harry Potter y despertarme, ver el final y saberme los diálogos. A veces son cosas así de absurdas las que desbordan mi tinaja. Y yo ya estoy muy cansada de llorar y sin embargo aquí sigo.

Ojalá algún día sepa quién soy, y ojalá todo se solucione. Solo espero que sea verdad eso de que los que peor lo pasan en los "primeros años" luego son los que tienen de las mejores vidas porque si no no sé hasta dónde puedo aguantar.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

lunes, 22 de junio de 2015

Sigo sin encajar.

"Pasan los años y yo sigo haciendo esto" Así dice una canción de unos amigos. "Pasan los días y yo cada vez más sola" digo yo.

Sigo con lo mismo que hace dos semanas, y es que nada cambia. Miento. Nada cambia para bien. Todo empeora.

A ellas ya no las soporto. Absolutamente en nada y para nada. Y a las únicas dos que sí, una no da señales de vida y a la otra la veo cada mil. Y eso hablamos de aquí, porque el resto viven en otras comunidades. Es decir, aquí no me queda nadie.

Y que me digan que no es así no lo hace menos cierto. Porque sí lo es.

Cuando dije que no encajaba en el grupo era por este tipo de cosas. Igual que se meten con U pueden hacerlo conmigo y no me hace gracia. Él es mi amigo y no voy a pasar por alto que se metan así con él.

Y vamos, ya el comentario de hoy ha sido la gota que ha colmado el vaso.
"-El otro día llamé a X con el culo sin querer.
-Pues a mi me llama porque sí."
GRACIAS. Gracias, monina, por hacer más obvio lo obvio. Gracias por hacer que me sienta peor. Hazme un favor, y no te acerques más a mi.

Nadie. Nadie tiene que acercarse. Es curioso lo imbécil que llega a ser el ser humano. Cuántas veces me habrá pasado esto, y aun así me empeño en buscar amigos. Cuando siempre, siempre acabo luego jodida y dolida. ¿Cuándo voy a aprender?

Y luego soy una puta borde, ¿no? Pues no, joder. No soy borde. Lo que pasa es que me siento sola, y estoy sola. Y cada vez que intento una pizca nunca se puede. Y no podéis haceros a la idea de lo que duele. Duele estar sola. Os lo prometo.

Y lo que me jode es que los necesito, que me prometieron que iban a estar ahí. Todos. Y ahora, una vez más, ¿quién queda?

Estoy cansada ya de luchar. Pasaré este verano sola. Con mi familia, con Vi y con los de Alo si es que me dejan, y se acabó. Y viajando a Madrid para  ver a mis Ikys. Porque es lo único que me queda.

"Estoy cansada. Harta de llorar. Pero ni tan siquiera me doy libertad a mi misma para rendirme. Pero me rompo. Y estoy harta. Yo lo que quiero es eso. Son ellos. Es salir con mis amigos. Con los Ángeles de Rami, con los Patinadores Profesionales, con los del Skate, daría lo que fuera por volver a salir con los Heisenberg. Con los Ikys. Mis Ikys, Sirenos serenos Vip o Sirenikys.
A ellos son a los que menos veo. Pero también los necesito. Necesito tardes como esa. Tardes en las que no haya ni un atisbo de pensamiento maligno. No tardes, si no días. Días en los que solo una sonrisa invada mi cara. Días en los que hagamos el imbécil y no haya ninguna preocupación aparte de la de que pierdan el juego por mi culpa cada cierto tiempo. 
Necesito a mis amigos. A todos. Ahora, son de las pocas cosas que me hacen tirar día a día y que consiguen hacerme reír. 
Amigos. Esos grandes sin los que estaría perdida."


 Es gracioso, pues no hace tanto que escribí eso y sin embargo, en unas cosas sigue siendo clavado y en otras, cómo ha cambiado todo. Aquellos con los que quería y necesitaba salir ya no están ahí. Ellos están, pero no yo con ellos. Y todo por estudiar y desaparecer del mapa. Tócate los cojones.


domingo, 14 de junio de 2015

Fuera de lugar.

¿Lo veis? Yo tenía razón. Allí no pintaba nada.

Sí, son mis amigos. Sí, es su cumpleaños, pero yo en ese grupo no pinto nada. Todos son amigos y tienen confianza. Todos salen. Todos se ven, todos son casi hermanos. Hasta las que son mis amigas de otro lado ya han entrado ahí. Yo soy la que se sienta al fondo del jardín en un sillón y de ahí no se mueve. Uno por no meterme al agua, y dos por no encajar.

Ahora podrán mascullar todo lo que quieran sobre que todos se han metido a la piscina y yo no. Que es injusto, que soy una insulsa y aburrida y lo que quieran. Pero a mi no me van a ver con bikini. No. Y punto.

Ella tiene forma de tapar sus problemas, se pone un pantaloncito y arreglado. Pero yo no. No y no. No me van a ver en bikini. Hasta que no cambie yo no. Y se burlan y hacen bromas con esta o aquella cuando están hechas un palillo, pero claro, no ven que a las demás nos puede llegar más a fondo.

Yo no he pedido ser como soy. No sé por qué mi cuerpo es como es si mi madre y mi padre con mi edad y mucha más eran unos fideos. No lo entiendo. Y volvería a vomitar pero me es imposible. No puedo después del susto de la regla. No, ya sé que no es eso, ya sé que era mero estrés, pero está esa vocecita de mi cabeza. Esa que me dice, que me recuerda, que no quiero que un día mi hija tenga que llegar a escuchar un "amor mio, tu madre fue bulímica". No, joder.

Cuando vi hace una semana que no me bajaba la regla y sumado al mal estar general y la depresión y todo me entró pánico. ¿Y si no me bajaba por eso? No tenía puto sentido, eso he oído que pasa cuando ya tienes una anorexia peligrosa, y yo no me acerco ni al borde del bajo peso, ni de lejos. Pero me acojoné. No podía dormir con la idea de quedarme estéril por eso. Yo quiero hijos, y míos, naturales. Me dio un no sé qué y me moría de miedo. Vi me dijo que solo era estrés, pero aun así me costó hacerme a la idea.

Lo único que me para es el instinto materno, es curioso. Pero no sé cuánto más durará eso otra vez. Se lo he prometido a Vi. Me lo he prometido a mi. Mis promesas siempre las cumplo y es algo de lo que estoy orgullosa. Pero ya tengo más que comprobado que las únicas que siempre fallo son las que me hago a mi misma. Y no sé por qué estoy segura de que volveré a caer.

Es horrible. No es algo gracioso, divertido o que me guste. Pero me siento tan impotente. Podría hacer todo el deporte del mundo, comer en menor cantidad, pero siempre siempre sigo igual. Ni la báscula baja, ni mi cuerpo cambia.

Y no es divertido ir a cumpleaños ni a cosas donde todas son guapas y delgadas. No. Porque te sientes la mierda allí. Cuando llevas tanto detrás sientes que todos se ríen de ti. Cuando estás enamorada de un chaval con novia, y la ves, y te ves, ¿qué pretendes?

Hay demasiada sinceridad en mis escritos aquí, pero es el único sitio donde me puedo desahogar. Es el único sitio que confío en que nadie lea, y que quien lo haga no diga nada. Aunque en el fondo chille un champú intentando que alguien oiga mis lloros y me saque de este agujero. Pero he llegado a tal punto, que sin un poco de magia nadie podría sacarme.

Solo me gustaría decir una última cosa: gracias. Gracias a todos aquellos que arruináis las vidas. La mía y muchas otras. Gracias a todos, por convertir nuestra existencia en un sufrimiento. Por minarnos la moral y la confianza cuando somos crías y críos. Por infectarnos. Por inyectarnos el veneno que cual cáncer crece solo hasta destruir y comernos enteros. Gracias, de veras, porque es un mal que ni a vosotros os desearía pasar.
K.

Que los lobos protejan vuestros sueños.



domingo, 7 de junio de 2015

Sola 2.0

Sola una vez más. Y no sola sin pareja, sino sola. Sola. Completa y angustiosamente, sola.

Sola sentimentalmente. Sola emocionalmente. Sola físicamente.

Me encuentro sola, perdida en medio de nada. En medio de mi vida, sin saber a dónde ir, sin saber qué hacer, qué elegir, ni con quién ir.

Sola. Es que no tiene más palabras. Sola. Absolutamente sola.

Miro a un lado y a otro, y dime, ¿quién queda? Nadie. Todos se han marchado. Aquellos con quienes iba a irme a una casa rural en verano se han ido. Aquellos con los que iba a ver la Pantera Rosa e iba a pasar las noches de verano fuera a la intemperie viendo estrellas se han ido. Incluso solo quien conseguía sacarme una sonrisa con tan solo mirarme, hasta él se ha ido.

Estoy sola. Vuelvo a ser ese iceberg. Vuelvo a ser la niña indefensa y perdida de hace tres años cuando se fue mi mejor amiga. Vuelvo a estar sola. Sola con mi cama y mis llantos. Sola. Sola. Sola.

Sola. Yo y la música. La música y yo. Sola con mis estudios. Esos que fueron el combustible para que ahora esté sola. Sola con mi mente. Sola con mis problemas. Sola frente a mi agobio, a mi angustia, sola ante mi ansiedad. Sola ante mi problema alimenticio. Sola frente a mi idea de querer ser libre y volar.

Sola. Completamente, sola.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

jueves, 28 de mayo de 2015

Harta.

Creo que el problema lo tengo yo. Ya esto no es normal, pero qué quieres, cada vez estoy más harta.

Estoy muy, muy harta de algunas de mis amigas. "¡Hala, qué barbaridad acaba de decir!" Pues barbaridad o no, es completamente cierto.

Estoy harta de una por irresponsable, por ser culpable ella de "no poder ponerse bikini" y quejarse. Ya quisiera yo el cuerpo que tiene ella y lo destroza así. Harta en general. Estoy ya cansada de tragar y tragar.

Y harta, muy harta también estoy de otra. Mira que la quiero muchísimo, pero ya me ha tocado las narices demasiado. Primero con sus "pero si es que no me importa" cada vez que voy a contarle algo que A MI me preocupa, mientras yo escucho hasta cada pausa entre frase y frase de SUS problemas y preocupaciones. Y después con llevarse todo, por querer todo. Solo quiere llamar la atención, pues lo consigue, pero a cambio yo me he hartado.

Siempre que hay un chico, se lo lleva ella. Siempre. Y vale, puede que ella no tenga la culpa de ser guapa y estar buena y delgada, pero yo ya estoy muy harta. A mi me gustó un chaval hace meses pero no tenía oportunidad si quiera. Ahora le gusta a ella y bam. Pues estoy muy cansada. MUCHO.

Estoy harta de ser la gorda, bajita, fea e infantil del grupo. Me he hartado. Me he cansado de ser el bufón en el que nadie se fija mientras que la princesa se lleva todos los halagos. Se acabó. ¿Cómo? No lo sé. No quisiera pese a todo perder su amistad, aún la quiero, pero no es mi mejor amiga.

Tengo esa amiga que hace lo que sea por levantarme la moral y hasta la autoestima. Y luego esa otra clase, que pareciera que intenta hacerte quedar en ridículo delante de todo el mundo y del chico que te gusta. Pues no. En serio. Se acabó.

Para empezar yo no apoyaré en ningún momento que salga con este chico si acaba saliendo con él. Porque no lo merece, desde mi punto de vista. Se lo merece ella. Y segundo, me apoyaré en quien de verdad me ayuda y me saca del pozo y se preocupa. En aquella que es más similar a mi y jamás me arrastraría.

Lo siento mucho, pues le quiero, pero estoy tan, tan harta que esto no lo voy a permitir más. ¿Celos? Sí, lo son, lo admito, ahora, ayer y siempre lo admitiré y lo diré sin tapujos. Pero ya es más que eso. Y ya no voy a pasar más por ahí.



Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.



domingo, 26 de abril de 2015

Incredulidad.

Rompecetros dice que debo confiar más en mi misma. Él piensa que tengo a todos locos. Yo no creo que sea así, pero esa incredulidad es también causa de esa falta de confianza.

No sé, me es muy complicado todo esto. Yo nunca he gustado. Yo siempre he sido la bicho raro, la tonel y tapón del grupo. La fea y simpática en la que nadie se fija. Ahora de pronto "parece" que las cosas cambian. Ellos empiezan a verme, pero ¿y si no es cierto? ¿Y si solo son imaginaciones mías? Ha sido Rompecetros el que ha opinado que los tengo locos, pero claro, él opina sobre lo que yo le cuento, y si yo le cuento lo que yo veo ya todo cambia, es mi punto de vista, no el real quizá.

En cualquier caso sigo siendo incapaz de verme quitándole la novia a alguien. ¿Dejarla a ella por mi? Simplemente imposible. Ella tiene todo lo que yo no tengo. Y encima ella me cae bien. Y él es más mayor. Y yo no sé qué hacer ni opinar...

Quizá todo esto no signifique nada. Castañita dijo que le veía cariñoso con todas, y sí es cierto pero... no le he visto con otras como conmigo. Es una complicidad extraña... No sé... todo es tan difícil... Si confiara más en mi sería más sencillo, pero no sé cómo...


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

domingo, 1 de marzo de 2015

¿Por qué siempre?

¿Por qué siempre ella?
La quiero mucho, es muy importante para mi, pero ¿por qué? ¿por qué tiene que ser siempre ella quien se lleve a los tíos?


A mi me gusta otro chico, sí, pero eso no significa que otros no me atraigan ni me pongan. Y no tengo más que eso, un "a mi me gusta, yo a él no". En cambio ella tiene casi una relación zanjada, quedan dos hilos por coser, y ahí la ves.

Me jode. Me jode y mucho, porque siempre es ella. Ella es la tía buena que se los lleva al huerto, la que les atrae, y yo la tontaina. Estoy cansada... Cansada porque no es la primera vez que ocurre.

Y en el fondo ella no tiene la culpa de nada. No es culpable de ser quien es y cómo es ni del cuerpo que tiene. Pero aun así duele.

Y él/ellos tampoco son los culpables al fin y al cabo. La naturaleza es como es y en el fondo somos animales y todos buscamos el mejor espécimen. Pero duele.

Porque tener la autoestima por los suelos no es divertido, y hasta las bromas de aquellos a quienes quieres, por muy bromas que sean, llegan también a doler.

“Para que alguien te quiera primero tienes que quererte tú mismo”. Sí, repetirme esa frase las veces que queráis, pero sin embargo yo si no veo que hay un alguien que me quiere no puedo quererme a mí. Estoy en un bucle, y de ahí no puedo salir.

Estoy confusa. Mucho. Mis sentimientos se agolpan y dan puñetazos a una pared intentando salir, queriendo ser identificados. Ahora ni cabeza y corazón saben qué hacer.

¿Por qué todo es tan jodidamente difícil?

Lloraré antes de dormir. Lo veo ya venir. Y en el fondo lo necesito. Necesito desahogarme, soltarlo todo. Este fin de semana ha estado demasiado lleno de nervios y adrenalina. Necesito soltarlo todo.

Ahora solo quiero hablar, aclarar –o intentarlo- la situación, e irme a dormir.



Que los lobos protejan vuestros sueños.

K.

domingo, 22 de febrero de 2015

¿Cómo borrar una parte del pasado?

¿Cómo borrar una parte del pasado? ¿Cómo borrar aquello que te ha hecho daño, eso que aún te sigue dañando?

No se puede. No se puede borrar el pasado, no se puede olvidar lo ocurrido. Todo lo vivido es una enseñanza a tu espalda, una carga más en tu mochila. El pasado nos forja, de los errores se aprende. Pero también del pasado se sufre.

El pasado es pasado, es un lastre con el que tenemos que aprender a cargar, aprender a superar, a mirar con indiferencia, y a seguir. Pero hay cosas que soy incapaz de obviar. Cosas que me son imposibles de olvidar. Cosas que me siguen aún haciendo daño.

Fue un cabrón, un imbécil, y me hizo más daño del que jamás nadie me hizo. Me utilizó, me usó, fui su juguete, su perrillo faldero durante un año. Y yo como tonta le seguía. Estaba ciega. Ciega de amor, luego de cariño y amistad. Estaban tan ciega.

Pero ahora todo duele. Cada paso que dimos juntos, cada tarde charlando, ese maldito primer beso. Recuerdo y todo duele. Las cosas eran divertidas, lo pasábamos bien. También había enfados, por su parte siempre, y yo siempre la que sufría e intentaba solucionarlo. Pero estaba inmersa en la nube y de nada me daba cuenta. Cuando todo acabó prometí guardar solo lo bueno, olvidar el resto. Pero es imposible. Esa distinción no existe. Fui manipulada siempre, y me trataba como una mierda ocultándolo en buenas palabras. 

Me hizo creer en mi, me hizo pensarme alguien, para luego poder hundirme. Todo lo que pasamos juntos era un engaño. Siempre tiñendo de rosa la oscura realidad. Y yo no veía nada. 

Prometí acordarme de lo bueno, pero ahora veo que nada lo fue. Y no puedo olvidar todo un año. No puedo borrar el pasado. No puedo hacerlo, pero daría lo que fuese por conseguirlo.

Me sigo haciendo daño cada vez que me acuerdo, que le pienso, que le veo. Después de cinco malditos meses le he visto, y eso ha vuelto a desgarrar. Cosí mi corazón y mi alma con lágrimas y con ayuda de amigos y familia. Y ayer él lo rasgo entero.

Es el mayor gilipollas que haya conocido. Un idiota, un prepotente. Es una mala persona. Y sin embargo, aún yo soy la tonta que le echa de menos. Que se acuerda de las cosas. La que llora sola en su cuarto. 

Incluso después de que supuestamente todo hubiese acabado, él seguía ahí pinchando, jodiendo, tratando de hundirme en el fango. Espero que estés ya feliz, pues lo has conseguido. Lo conseguiste. Has dejado dentro de mi el dolor más grande que jamás pensé. 

Y ahora todo, todo, hace daño.

martes, 27 de enero de 2015

Que elijan por mi...

Supongo que llega un momento en el que todos los adolescentes nos sentimos más perdidos que nunca, ¿no? Un momento, una temporada, una época en la que no sabemos qué hacer y no hacer. Hasta este momento hemos sufrido muchas cosas de adolescentes, pero ahora pasas lo que jamás pasaste.

No quiero tomar decisiones, no sé qué elegir jamás, ya no por miedo o no a errar en la decisión, si no por miedo a hacerme daño a mi misma. Jamás sé que escoger, y eso duele. Mucho. Muchísimo. Y lo peor es que nadie me puede ayudar. Y lo necesito. Necesito que, de vez en cuando, haya otra persona que elija por mi. Que vea lo que me está haciendo daño realmente y me lo quite del camino. Que tire de mi y me saque lo que de verdad deseo por encima de lo que pienso que debo o no hacer.

Hay pocas personas que hagan eso. Casi nadie sabe realmente todo lo que me ocurre y lo que me pasa. Ellos solo ven una niña estúpida que llora porque ha suspendido un examen o porque no le sale un ejercicio de matemáticas. Pero nadie ve lo que hay detrás.

Necesito a mi madre por encima de todo. Pasé ya mi temporada aborrescente de odio a mi madre. No sé por qué ocurrió, sucede a todos supongo. Lo único que ahora sé es que la necesito. Ahora mismo es mi gran pilar. Los amigos son importantes, ellas son mi flotador, mas mi verdadera playa, quien me salva de ahogarme, es mi madre.

Quisiera dejar el instituto, dejar todo, y pasar el día con ella. Es la única que realmente sabe lo que ocurre y la que me recoge cuando tropiezo y me caigo.

Mamá. Te quiero.

K.
Que los lobos protejan vuestros sueños.