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Frase del mes
Quiero mirarme en el espejo y que me guste lo que veo, Cuesta seis días por semana. Quiero que lleguen los domingos y no vuelva el miedo, Quiero tomármelo con calma.
-Vale la Pena - Paula Mattheus
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lunes, 24 de febrero de 2025

"Mientras tú estés bien y ya hayas pasado, genial"

 "Bueno han pasado 2 años desde que nos vimos la última vez... Y bueno, yo si sigo mal la verdad pero bueno, supongo que algún día pasaré página 😊 pero mientras tú estés bien y ya hayas pasado, genial"


Cuán equivocado estás... 

No, no he pasado. No lo he superado yo tampoco. Creía que sí, creía que con el tiempo lo estaba consiguiendo. Pero no es verdad. 

He tenido que leer en varias ocasiones aquello que te escribí cuando decidí dejarte, para recordarme a mí misma por qué lo hice. Porqué estar así es mejor.  Pero, ¿lo es? 


Siendo egoista pensé que así yo estaría mejor. Que me sentiría otra vez libre, que tendría oportunidad de conocer gente nueva, de encontrar a otro alguien. Y la realidad ha sido completamente distinta. 

Sí, era "libre". Sí, me habré instalado y desinstalado tropecientas veces tinder, badoo, turn up y mil apps más con intención de ... ¿De? Conocer gente, enrollarme con alguien, salir con alguien... Y la realidad ha sido otra. Sí, de esas apps al final conseguí hacer algún amigo que me importa, y eso que ni hemos quedado nunca. Sí, también quedé con un par con los que me lié. Pero a la hora de la verdad ninguno me importaba. No quería nada real con ninguno. Y en seguida me agobiaba de las apps, de no encontrar algo que realmente me interesara, y me las volvía a borrar. 


Ya no sé qué siento hacia ti.

Sé que te quiero, pero no sé de qué manera. 


Mi parte racional no deja de decirme que sea fuerte en mi decisión. Que somos muy distintos, que a mi no me gusta el futbol, que eres de derechas, y eso a mi me importa mucho; que no me acabo de sentir 100% a gusto con tu familia, y que creo que tú tampoco con la mía. 

Pero mi corazón me grita otra cosa. Dice que aún te quiere, que estaba feliz contigo - hasta que dejó de estarlo- y que quizá ahora podría funcionar. Que ahora parece que compartimos más cosas que antes. Que ahora ¿casualidad o adrede? escuchas las mismas bandas de música que yo. Que ahora tienes tiempo para mi... 


Tú no lo sabes. No sé si llegaré a decírtelo, ni esto ni lo de aquella carta de despedida, ni el problema que me ha supuesto que me dijeses que ibas a ver a Samuraï. 

Tú no lo sabes, pero desde que me lo dijiste estoy tensa. Intenté comprar una entrada más para que Silvia o incluso mamá fuesen conmigo al concierto, solo por no enfrentarme sola a ti. Porque no sé cómo reaccionar. Porque quiero verte, abrazarte, hablar contigo y cantar a gritos. Pero fue por ti por quien lloré a mares cuando en Guadalajara Samu cantó "Palabra Prohibida". Porque no sé cómo enfrentarme a ti. Porque siento que mi corazón me pide que te abrace y te bese. Pero mi cerebro dice que no es buena idea, que quizá solo me sienta sola y eche de menos esas sensaciones, y que si hago algo así lo único que va a pasar es que te voy a hacer más daño a ti. Y no quiero. 

Nunca he querido hacerte daño. No sé si lo has sabido todo este tiempo, o si te lo habrás creído o no. Pero jamás he querido hacerte daño. 

Dos años después. Dos años en los que he sentido cosas por otros. Dos años en los que pensaba que te había superado, que "ya había pasado". Dos años en los que he dicho una y otra vez a mis dos psicólogos que no quería volver contigo, que no nos hacíamos bien, que te quería y te quiero, pero no quería volver a ese bucle en el que estábamos. Dos años en los que tú sigues mal, y yo también. 





lunes, 20 de enero de 2020

No víctima pero verdugo. Mi mayor error.

 ¿Has tenido alguna vez esa sensación de haber cometido el mayor error que puedes hacer en toda tu vida?  

Supongo que todos en algún momento de nuestra vida cometemos un error de consecuencias catastróficas, un error que te hace darte cuenta de las cosas y querer poner un fin. Por mi parte ese fin ha llegado. Siempre he sido de pensar mil veces las cosas antes de actuar, de mirar las mil probables consecuencias, y eso en muchos casos me llevaba a no actuar. Sin embargo, hace unos meses decidí cambiar. Decidí que no me gustaba a mi misma siendo así, así que probé a ser otra versión de mi. Una versión que no temía las consecuencias, que actúa por impulsos, sin preocuparse tanto de las cosas. Quizá se pueda decir que decidir ser la adolescente que en su día no fui. Y por un tiempo ha funcionado, me lo he pasado bien, he conocido a gente maravillosa, pero como todo, llega un momento en el que la acabo cagando. 

El sábado salimos de fiesta. Bebimos y yo me fui de las manos, perdí el sentido de todo y el alcohol anuló esos inhibidores que normalmente me frenan. La lié. Perdí el control y perdí de vista más que nunca esa visión de las consecuencias. 
Hice algo horrible, algo sin apenas darme cuenta, quizá impulsada por esos instintos y por el alcohol. Pero jamás debería haberlo hecho. Esa noche cometí cientos de errores y ahora los estoy sufriendo. 

Siempre he tenido muy claro que antes que cualquier sentimiento hacia un tío van las amigas. Me cuesta mil hacer amigas, no suelo llevarme bien con las chicas, y por fin había encontrado amigas nuevas, por fin me sentía cómoda entre otras chicas que no fueran Sati y Vi. Y pese a todo, la jodí. Para mi fue un juego, no fue nada, ni siquiera creo que lo hiciese con motivo sexual, pero ni por esas debería haberlo hecho. Y sí, el alcohol se me había subido, pero no es excusa, yo lo sé.

Daría mi vida por poder volver atrás, por poder cambiar aquello. Y sí estaba muy borracha, y no pensaba, no era consciente de las cosas, pero escuchar que a quien quieres que sea tu mejor amiga está molesta y enfadada contigo te trae de una bofetada a la realidad. 

No sé que hacer ahora. Hemos hablado, supuestamente vamos a dejar las cosas en stanby y quedar con todos y seguir a ver cómo fluyen las cosas, pero la he jodido. Y lo peor es que no es solo ella. Hasta llego a sentir que con ella en algún momento se solucione, y aunque siempre tenga ese horrible recuerdo de mi creo que podremos volver a ser amigas. El problema son todos los demás. Siento que T y S me desprecian por hacer daño a su "hermana". Con E todo era maravilloso, eramos amigos, quería ver si podríamos ser mejores amigos porque me encanta hablar con él, nos entendemos. Pero ahora esa amistad también ha retrocedido. Y por otro lado está H, él no entra en todo este lío, pero sí en el otro, y por cómo actué no sé cómo se siente él al respecto. 

La he cagado hasta el fondo. Pero ya no puedo volver atrás y de poder de verdad que lo hacía. Cambiaba todo de esa noche. 

Duele tanto estropear todo. Duele tanto joder las cosas y saber que eres la culpable, que no hay excusa válida porque no existe. Duele sentir que pierdes a las personas que has llegado a querer tantísimo en apenas 4 meses. 


No puedo cambiar lo que he hecho y pedir perdón no va a solucionar nada. No podemos poner una tirita, hay que esperar a que cicatrice, pero siempre quedará la marca como señal y recordatorio. 

Creo que volveré a cambiar, volveré a ser esa Karou que se encierra en sus pensamientos, que piensa mil y una veces las consecuencias, que no sale de casa más que lo necesario y que se aleja de todos. No quiero ser la víctima aquí, soy consciente de que no lo soy, soy el verdugo, la culpable, pero eso no significa que no esté terriblemente dolida y arrepentida. 

Solo puedo pedir perdón y decir lo mucho que los quiero a todos aunque no vuelvan a confiar en mí. 




Que los lobos protejan vuestros sueños. 









viernes, 8 de enero de 2016

Duele.

No puedo con esto. Duele demasiado. Tengo que pensar en mi misma, pero no sé hacerlo.

Llevo sin ir al psicólogo desde que acabaron las clases y me afecta. No consigo controlar lo que tengo dentro. No conozco mi corazón, y mi cabeza me traiciona. No sé pensar en mi y solo pienso en no herir a los demás, pero no hay forma de no hacerlo. Les hago daño sin quererlo, y haga lo que haga les haré daño. Me duele el corazón y la cabeza.
Estoy leyendo un manga ahora mismo (Watashi ni xx Shinasai) que me hace llorar continuamente. Es precioso, me gusta y no quiero dejar de leerlo, pero me duele. Encuentro similitudes con yo y mi vida a cada capítulo. si yo soy Yukina, la prota, soy capaz de asignar un personaje a cada uno de los que me rodean. Y duele. Duele ver que no tengo corazón. Que no sé lo que es el amor por culpa de ese "sensei".

Lo dije y lo vuelvo a repetir. Lo siento. Siento hacer daño a todo el mundo. Lo siento, Michi. Lo siento, Albert. Y lo siento a todos aquellos que daño sin ser consciente de ello. Después de a mis padres no hay a quien quiera más que a mis amigos, y sin darme cuenta los hiero. Lo siento. Lo siento por todos. Lo siento Shana por lo que pasó. Realmente que siento todo.

Me duele el corazón y mis lágrimas no paran de llover. Me gustaría saber si algún día seré capaz de saber lo que es el amor.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

lunes, 7 de diciembre de 2015

¿Querer?

¿Querer? ¿Y qué es eso realmente? Yo quiero a gente, les tengo aprecio y cariño, pero realmente lo que es "querer", "amar" a alguien solo quiero a tres personas, y esas personas son mis padres y mi hermano.

No quiero a nadie más, no puedo querer a nadie más. No dejo que entren en mi corazón, y tampoco quiero dejarles. ¿Por qué iba a tener que destruir esa coraza? Si jamás vuelvo a enamorarme no dolerá. Si consigo expulsar los sentimientos que aún quedan hacia aquellos que me han gustado nada dolerá. Solo tengo que conseguir que nadie me quiera a mi.

Odio que me hagan daño, pero odio hacer daño. Sufro cada vez que gusto a alguien, ya sea chica o chico. Soy incapaz de decirles que no me gustan sin hacerles daño. Desearía poder sacarme el corazón del pecho y así poder explicar que no quiero o no me gusta esta o aquel porque no tengo órgano con el cual amar y sentir.

Pero esto no es Once Upon A Time, y si me arranco el corazón aquí dejo de vivir, por lo tanto solo puedo pedir perdón.

Perdón a los que he gustado y rechazado, perdón a los que gusto ahora y perdón a los que pueda gustar en un futuro. Perdón por no corresponder, pero yo no puedo querer.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

domingo, 7 de junio de 2015

Sola 2.0

Sola una vez más. Y no sola sin pareja, sino sola. Sola. Completa y angustiosamente, sola.

Sola sentimentalmente. Sola emocionalmente. Sola físicamente.

Me encuentro sola, perdida en medio de nada. En medio de mi vida, sin saber a dónde ir, sin saber qué hacer, qué elegir, ni con quién ir.

Sola. Es que no tiene más palabras. Sola. Absolutamente sola.

Miro a un lado y a otro, y dime, ¿quién queda? Nadie. Todos se han marchado. Aquellos con quienes iba a irme a una casa rural en verano se han ido. Aquellos con los que iba a ver la Pantera Rosa e iba a pasar las noches de verano fuera a la intemperie viendo estrellas se han ido. Incluso solo quien conseguía sacarme una sonrisa con tan solo mirarme, hasta él se ha ido.

Estoy sola. Vuelvo a ser ese iceberg. Vuelvo a ser la niña indefensa y perdida de hace tres años cuando se fue mi mejor amiga. Vuelvo a estar sola. Sola con mi cama y mis llantos. Sola. Sola. Sola.

Sola. Yo y la música. La música y yo. Sola con mis estudios. Esos que fueron el combustible para que ahora esté sola. Sola con mi mente. Sola con mis problemas. Sola frente a mi agobio, a mi angustia, sola ante mi ansiedad. Sola ante mi problema alimenticio. Sola frente a mi idea de querer ser libre y volar.

Sola. Completamente, sola.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

jueves, 28 de mayo de 2015

Harta.

Creo que el problema lo tengo yo. Ya esto no es normal, pero qué quieres, cada vez estoy más harta.

Estoy muy, muy harta de algunas de mis amigas. "¡Hala, qué barbaridad acaba de decir!" Pues barbaridad o no, es completamente cierto.

Estoy harta de una por irresponsable, por ser culpable ella de "no poder ponerse bikini" y quejarse. Ya quisiera yo el cuerpo que tiene ella y lo destroza así. Harta en general. Estoy ya cansada de tragar y tragar.

Y harta, muy harta también estoy de otra. Mira que la quiero muchísimo, pero ya me ha tocado las narices demasiado. Primero con sus "pero si es que no me importa" cada vez que voy a contarle algo que A MI me preocupa, mientras yo escucho hasta cada pausa entre frase y frase de SUS problemas y preocupaciones. Y después con llevarse todo, por querer todo. Solo quiere llamar la atención, pues lo consigue, pero a cambio yo me he hartado.

Siempre que hay un chico, se lo lleva ella. Siempre. Y vale, puede que ella no tenga la culpa de ser guapa y estar buena y delgada, pero yo ya estoy muy harta. A mi me gustó un chaval hace meses pero no tenía oportunidad si quiera. Ahora le gusta a ella y bam. Pues estoy muy cansada. MUCHO.

Estoy harta de ser la gorda, bajita, fea e infantil del grupo. Me he hartado. Me he cansado de ser el bufón en el que nadie se fija mientras que la princesa se lleva todos los halagos. Se acabó. ¿Cómo? No lo sé. No quisiera pese a todo perder su amistad, aún la quiero, pero no es mi mejor amiga.

Tengo esa amiga que hace lo que sea por levantarme la moral y hasta la autoestima. Y luego esa otra clase, que pareciera que intenta hacerte quedar en ridículo delante de todo el mundo y del chico que te gusta. Pues no. En serio. Se acabó.

Para empezar yo no apoyaré en ningún momento que salga con este chico si acaba saliendo con él. Porque no lo merece, desde mi punto de vista. Se lo merece ella. Y segundo, me apoyaré en quien de verdad me ayuda y me saca del pozo y se preocupa. En aquella que es más similar a mi y jamás me arrastraría.

Lo siento mucho, pues le quiero, pero estoy tan, tan harta que esto no lo voy a permitir más. ¿Celos? Sí, lo son, lo admito, ahora, ayer y siempre lo admitiré y lo diré sin tapujos. Pero ya es más que eso. Y ya no voy a pasar más por ahí.



Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.



Valor.

La psicóloga, Vi, la fisio, profes... Todos absolutamente todos me dicen lo mismo y con palabras casi exactas. "Tienes que valorarte a ti misma, valorar lo que de verdad vales."

Debería empezar a hacerles caso e intentarlo más afondo.

domingo, 19 de abril de 2015

¿Qué voy a hacer?

Pero, ¿por qué? ¿Por qué no hago más que caer una y otra vez en lo mismo?

Siempre digo que estoy harta de llorar, y lo estoy. Y no puedo más. Y ya no sé que hacer. Y se me echa absolutamente todo encima.

Clases, notas, academia, actividades, mi propio físico, mi salud, todo. Todo. Todo... y ya no sé cómo mantenerme en pie. Hay gente que lo pasa peor que yo, pero yo no puedo. Yo no soy fuerte. He llegado a una situación de la que no puedo escapar.

Y me queda nada por rendirme, pero soy una cobarde hasta para eso.

Y lo único que me relaja, que me abstrae de mis problemas es salir a la calle con mis amigo, con Aitor, que hace lo que sea por verme sonreír. Pero ¿qué voy a hacer? No puedo tirarme la vida en la calle. Hay que estudiar. Por mucho que me fastidie, hay que estudiar. Pero es automático. Me siento en la silla ante la mesa y los deberes, y me echo a llorar.

Ni la psicóloga ni ver mis notas pasadas ni nada me consigue sacar de esto. Y yo ya no sé qué hacer. Ahora mismo, llorar es lo único que sé hacer.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

lunes, 30 de marzo de 2015

¿Cuándo dejaré de llorar?

Llevo años diciendo que me sentía sola. Que necesitaba un novio que me quiera. Años angustiada porque nadie se interesaba en mi. Y ahora que tengo novio siento que no lo quiero.

No que no lo quiera exactamente. Es una sensación de no poder estar con él. Es algo raro. Estoy muy confusa...

Necesito que alguien me quiera. Necesito saber que importo a alguien, que no soy un cacho de "nada". Necesito que alguien me haga sentir lo que yo por mi misma no siento. Pero ahora que tengo novio no puedo tenerlo, no debo.

Soy demasiado fría. Demasiado analítica. Un momento estoy pensando que quizá no me quiera más que como un entretenimiento y al siguiente soy yo la que pienso que, para qué preocuparme. Soy adolescente, tengo que divertirme y no preocuparme en eso.

Sé que no vamos a estar siempre juntos. Que nuestra pareja no es definitiva. Pero sobre eso se imponen además en mi mente otros pensamientos. Entonces analizo esos pensamientos. Esas diferencias. Somos completamente contrarios. No encajamos para nada. Y lo peor de todo, todo eso me lleva a la conclusión de que ya no le quiero.

Sí, me llena, me divierto. Quizá me dio parte de esa confianza que me faltaba. Me hizo pensar que alguien me quiere como soy. Pero ya no estoy tan segura. "Soy adolescente, tengo que divertirme y no preocuparme en eso" pero a quién pretendo engañar. Yo también necesito que me demuestren que me quieren y me valoran y que les importo. No. Tengo que divertirme, pero no así. Ahora ya no quiero solo diversión. Quiero alguien que de verdad pueda estar ahí.

No sé qué voy a hacer. Lo último que quiero es hacerle daño a él, pero tampoco quiero hacerme daño a mi. Y tampoco sé lo que siento. No sé si le quiero o si no. Si quiero seguir o solo seamos lio. No sé si es mejor que vuelva a estar sola o si me voy me daré cuenta de que sí le quería. ¿Por qué mierdas tiene que ser todo así de difícil? ¿Por qué no puedo disfrutar de las cosas de una jodida vez y olvidarme de mi cabeza, de mis pensamientos, de lo que no comprendo?

Así no disfruto. Así solo sufro y lo paso mal sola. Así lo único que estoy haciendo es llorar día tras día, por todo y por nada. Por no saber qué sentir. Qué pensar. Qué hacer. No diferenciar qué merece la pena y qué no.

¿Cuándo podré por fin dejar de llorar?



Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

martes, 27 de enero de 2015

Que elijan por mi...

Supongo que llega un momento en el que todos los adolescentes nos sentimos más perdidos que nunca, ¿no? Un momento, una temporada, una época en la que no sabemos qué hacer y no hacer. Hasta este momento hemos sufrido muchas cosas de adolescentes, pero ahora pasas lo que jamás pasaste.

No quiero tomar decisiones, no sé qué elegir jamás, ya no por miedo o no a errar en la decisión, si no por miedo a hacerme daño a mi misma. Jamás sé que escoger, y eso duele. Mucho. Muchísimo. Y lo peor es que nadie me puede ayudar. Y lo necesito. Necesito que, de vez en cuando, haya otra persona que elija por mi. Que vea lo que me está haciendo daño realmente y me lo quite del camino. Que tire de mi y me saque lo que de verdad deseo por encima de lo que pienso que debo o no hacer.

Hay pocas personas que hagan eso. Casi nadie sabe realmente todo lo que me ocurre y lo que me pasa. Ellos solo ven una niña estúpida que llora porque ha suspendido un examen o porque no le sale un ejercicio de matemáticas. Pero nadie ve lo que hay detrás.

Necesito a mi madre por encima de todo. Pasé ya mi temporada aborrescente de odio a mi madre. No sé por qué ocurrió, sucede a todos supongo. Lo único que ahora sé es que la necesito. Ahora mismo es mi gran pilar. Los amigos son importantes, ellas son mi flotador, mas mi verdadera playa, quien me salva de ahogarme, es mi madre.

Quisiera dejar el instituto, dejar todo, y pasar el día con ella. Es la única que realmente sabe lo que ocurre y la que me recoge cuando tropiezo y me caigo.

Mamá. Te quiero.

K.
Que los lobos protejan vuestros sueños.

viernes, 2 de enero de 2015

Nuevo año.

Nuevo año, nuevas ilusiones, nuevas esperanzas. Desgarremos el pasado y forjemos un futuro nuevo.

Es raro, ayer finalizó un año. Un año que ha sido pésimo para mi. Pero al fin se ha ido. Y con él todo lo malo. Adiós recuerdos, adiós dolor. Adiós a la persona que más amé y más me provocó dolor. Hola esperanzas.

Hoy, por primera vez en años, tengo la sensación de que llega un buen año, de que este sí va a ser uno de esos años. He entrado con una sonrisa y alegrías, con personas que me quieren junto a mi.

Uno de mis propósitos de este año es no llorar tanto. Y se va a cumplir. Se va a acabar el llorar por otros, se acabó el angustiarme tanto por las cosas, el ponerme tan nerviosa con los estudios. Llego a donde puedo y si no lo logro a la primera ya lo alcanzaré.

Mi familia está a mi lado. Mis amigos. Mi Castañita. Empiezo bien y es lo importante. Por primera vez en mucho tiempo siento la cabeza tranquila, relajada, vacía de preocupaciones. Hay cosas que aún me hacen lios, pero ya no es lo mismo.

Este es un nuevo año, y este va a ser un buen año. Me lo prometo. Este año, voy a ser feliz.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
k.

jueves, 27 de noviembre de 2014

"¿A qué tienes miedo?"

Ahora que vuelvo a llorar pienso en las preguntas que me plantearon ayer.

"¿A qué tienes miedo? Hay veces que tenemos miedo a algo y es lo que nos hace estar mal, ¿tú sabes qué es?"
Sí, yo tengo miedo. Tengo miedo a defraudar a mis padres. A defraudar a mis profesores. A todos aquellos que me rodean y han puesto sus esperanzas en mi. Y tengo miedo de defraudarme a mi misma.

Quizá tengan razón. Quizá me ponga unas metas demasiado altas. Dicen que aun así podría alcanzarlas, pero siempre y cuando no me causen problemas a mi misma. Físicos y psíquicos. Y lo están haciendo. Me estoy minando sola. Pero no puedo evitarlo. Estoy acostumbrada a nadar, y me da miedo ver el fondo. Me da miedo bajar un peldaño, y me estoy resbalando.

Me da miedo no descubrir qué quiero hacer. Crecer y darme cuenta de que no encuentro algo en lo que valga. Me da miedo estar descubriendo que todo aquello que me gustaba, todo lo que se me daba bien, se está volviendo en mi contra. Sentarme en mi escritorio frente a un problema de matemáticas, de física, o de lo que sea me supone un reto. Me da miedo sentarme en la silla. Me da miedo enfrentarme al lápiz y al papel, que no me llevan más que a resultados erróneos.

"Estás aprendiendo. Para eso vas a clase, para aprender, si ya lo supieras no tendrías que ir." Pero el problema es que no aprendo. Como a todo lo que me enfrento, siempre tengo delante esa piedra con la que tropiezo. Y no aprendo.

Vamos a paso de tortuga con las clases, y eso también me estresa pensando que no va a dar tiempo a dar todo lo necesario. Pero sin embargo, por contra, me parece que vamos muy deprisa. No entiendo las cosas. No entiendo las matemáticas ni la ciencia en general. Y si ya no entiendo lo que entendía, lo que era mi fuerte, mi balsa en medio del océano, ¿a qué me aferro ahora?

No sé qué hacer. Solo sé sentarme delante de un teclado y un monitor. Y escribir. Y llorar. Y desahogarme escribiendo. Pero ya ni si quiera esto me libera a veces.

Sartre dijo que el hecho de ser humanos nos producía angustia por tener que elegir. Por ser libre de nuestras elecciones. Nunca podría haberlo entendido mejor. Ahora mismo, detesto ser libre y tener capacidad de tomar mis propias decisiones, pues esto me agobia y me hago daño.

K.