Frase

Frase del mes
Quiero mirarme en el espejo y que me guste lo que veo, Cuesta seis días por semana. Quiero que lleguen los domingos y no vuelva el miedo, Quiero tomármelo con calma.
-Vale la Pena - Paula Mattheus
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domingo, 5 de junio de 2016

Y entonces, se escuchó un "crack"

Creía que había dejado de creer en el amor. Esas tonterías de enamorarse no eran para mí.
Ya me había enamorado una vez, y me destrozaron.
Tuve novios que desearía no haber tenido.
Fue mi primera vez con un chico con quién me gustaría que no hubiera sido.
Pero el pasado es pasado, y pasado está. No hay vuelta atrás, no se puede cambiar.
Pensé que no volvería a gustarme nadie más, que no estaba hecha para querer.
Pero, como siempre, me equivocaba.

Me volvió a gustar alguien. Algo absurdo, yo misma pensaba que era un encaprichamiento, que era una tontería y era por haber dormido con él cuando le conocí. Pero resulta que no era tan sencillo.

Me empecé a dar cuenta cuando comprendí que le odiaba. Le odiaba porque le quería. Es fácil picarme y lo hace todo el rato y me enfado pero en el fondo me encanta que haga eso. Pero esos juegos, ese abrazo en la azotea, esas son las cosas que más me confundían, que más me enamoraban, y que más odiaba.

Sí. Creo que otra vez me enamoré. Yo, que juré no volver a hacerlo, creo que volví a caer. Quizá lea esto en un futuro y me de cuenta de que no es verdad. De que no fue amor. Pero hoy lo siento así.

Hoy me he enterado que se ha liado con una, y eso realmente no me importa absolutamente nada. Lo que sí me ha dolido es saber que no le atraigo. En el fondo lo sabía, soy muy negativa y yo misma me lo decía, pero lo sabía. Lo sabía, y sabía que me engañaba. Sabía que al tiempo deseaba que todos esos juegos significaran algo. Pero cuán equivocada estaba...

No le gusto ni le gustaré. No le atraigo en ningún aspecto. Dudo si quiera que me vea como una "mujer" y simplemente sea una "colega". Me quiere de amiga para siempre, pero ese querer no es el que yo quiero.

Hoy, por primera vez en mi vida, he sentido realmente cómo se rompe un corazón. Algo dentro de mi se ha partido en dos. He llorado como una Magdalena, y ahora escribiendo lo hago. No le gusto, me había hecho a la idea. Pero aún así, eso no ha impedido que me rompiera por dentro.

Ahora sí que estoy casi segura de que esto se acabó. Tendré líos si es que tengo. Pero no creo que sea capaz de volver a querer a alguien en un tiempo. Quizá el año que viene, pero este año creo que los amores se acabaron. Quiero dejar de sufrir por una vez. Debo recordar mi corazón roto e impedir que NADIE sea capaz de pegarlo. No quiero que lo hagan. Quiero ser yo sola. Es lo único que realmente va a estar, y quizá así consiga quererme por fin.

K.

domingo, 26 de abril de 2015

Incredulidad.

Rompecetros dice que debo confiar más en mi misma. Él piensa que tengo a todos locos. Yo no creo que sea así, pero esa incredulidad es también causa de esa falta de confianza.

No sé, me es muy complicado todo esto. Yo nunca he gustado. Yo siempre he sido la bicho raro, la tonel y tapón del grupo. La fea y simpática en la que nadie se fija. Ahora de pronto "parece" que las cosas cambian. Ellos empiezan a verme, pero ¿y si no es cierto? ¿Y si solo son imaginaciones mías? Ha sido Rompecetros el que ha opinado que los tengo locos, pero claro, él opina sobre lo que yo le cuento, y si yo le cuento lo que yo veo ya todo cambia, es mi punto de vista, no el real quizá.

En cualquier caso sigo siendo incapaz de verme quitándole la novia a alguien. ¿Dejarla a ella por mi? Simplemente imposible. Ella tiene todo lo que yo no tengo. Y encima ella me cae bien. Y él es más mayor. Y yo no sé qué hacer ni opinar...

Quizá todo esto no signifique nada. Castañita dijo que le veía cariñoso con todas, y sí es cierto pero... no le he visto con otras como conmigo. Es una complicidad extraña... No sé... todo es tan difícil... Si confiara más en mi sería más sencillo, pero no sé cómo...


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

Relato #2

Lo primero que toco al acercarme a la puerta es el pomo. Un pomo frío expuesto a la intemperie/naturaleza. Lo giro tras meter la llave en la cerradura como tantas otras veces.

Abro la puerta y al entrar me encuentro de golpe con la misma realidad/soledad de todos los días. Un pasillo casi inexistente, sin paredes que lo delimiten, separando simplemente la cocina a mi izquierda, del salón a mano derecha. Unas largas, anchas y austeras escaleras de madera con una robusta barandilla se extiende ante mi con una curva a mitad de escalera. Esa escalera que conduce arriba, donde hay una segunda y tercera planta de agonía y desesperación.

A mi izquierda un día más está mi madre, fregando los platos como de costumbre. Unos platos que ya hace horas que dejaron de estar sucios. De espaldas ya se nota la angustia/tristeza con la que vive día a día.

Sin hacer ningún ruido y sin saludarle si quiera guardo mi abrigo viejo en el ropero, cuya luz dejé encendida por equivocación y que sin sorpresa alguna descubro que horas más tarde sigue igual.

Desde el salón se oye el oscuro sonido/llanto de esa televisión que tan frito me tiene. Películas una tras otra, historias/mentiras que no cuentan nada. Nada real. Nada de verdad. Salgo y me fijo al fin en mi padre. Un objeto más en esa estancia/sueño. Calvo, en albornoz, con su botella de medicinas, esa que todos sabemos que solo contiene alcohol/sufrimiento, pero que nadie dice nada.

Me siento en el sillón de al lado; ese sillón donde yo solía sentarme a jugar y a leer cuentos/sonrisas con mi padre. Ese hombre que ahora no tiene casi vida. Que solo se mueve del sofá al baño y viceversa.

Sin una palabra más recojo la maleta/esperanza que dejé antes de salir allí, en medio de la sala. La cojo, recupero mi abrigo, y salgo, para siempre, de esa fría, impoluta, y enorme casa, que tantos recuerdos me traía, que tantas cosas había vivido, en la que mi madre había decidido quedarse aun sufriendo tal desdicha.

Yo ya no podía hacer más por ella. Y allí les dejo, con angustia en la espalda, pero con libertad/futuro ante mi frente.

______________

El gris huele a soledad.
El rojo sabe como mentiras.
El marrón tiene tacto de socorro.
El amarillo suena a dolor.
En el verde se ven recuerdos.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

lunes, 9 de febrero de 2015

Dos sufrimientos distintos.

Por primera vez desde que puedo contar no sufro por alguien. Desde que entré en el instituto en algún momento me gustaba alguien. Más o menos, pero en su momento me gustaban. Ahora miro atrás y no son nada, son caprichos o encoñamientos. Pero eso es todo. El único que realmente fue más que eso fue el año pasado y sufrí mucho. Pero esa ya es otra historia.

Ahora también estoy enamorada. AHORA es cuando lo estoy. El anterior y este son los únicos que no han sido meros encaprichamientos. La verdad, podrían decirme que solo creo eso ahora porque estoy cegada. Pero las cosas son diferentes. Él es diferente. Y es el primero que me hace feliz sin yo sufrir. Siempre me angustiaba la idea de no estar con quién quería. No es que no ocurra ahora, es solo que lo veo diferente, veo más opciones, pero si voy despacio. Y él no me hace daño. En ningún sentido. Y si hay algo que haya aprendido de mi última tontería es a diferenciar lo que hace daño y lo que no. Él no. Él es la nube blanca, esponjosa y suave en el cielo. El violín y el piano en una canción. La brisa en verano. El beso ligero en un último sueño.

Y sin embargo sufro ahora más que nunca en otro ámbito. Mucho. Me tiro el día llorando. Pero por las malditas clases. Por las asignaturas suicidas, por no entender y el miedo a suspender. Sufro, me agobio, angustio y no avanzo. Y tener gente detrás que dice que sí, que voy a aprobar cuando yo sé la verdad no ayuda nada. No ayuda, porque los voy a decepcionar. Ponen esperanzas en mi que no son. Dejad de hacerlo. No soy tan fuerte como creéis. Si no me corto, si no hago algo que no debo es en el fondo porque soy sensata y sé que eso no traería nada bueno tampoco, y porque tengo miedo. Tengo miedo. A todo le tengo miedo. 

K.
Que los lobos protejan vuestros sueños.

viernes, 2 de enero de 2015

Nuevo año.

Nuevo año, nuevas ilusiones, nuevas esperanzas. Desgarremos el pasado y forjemos un futuro nuevo.

Es raro, ayer finalizó un año. Un año que ha sido pésimo para mi. Pero al fin se ha ido. Y con él todo lo malo. Adiós recuerdos, adiós dolor. Adiós a la persona que más amé y más me provocó dolor. Hola esperanzas.

Hoy, por primera vez en años, tengo la sensación de que llega un buen año, de que este sí va a ser uno de esos años. He entrado con una sonrisa y alegrías, con personas que me quieren junto a mi.

Uno de mis propósitos de este año es no llorar tanto. Y se va a cumplir. Se va a acabar el llorar por otros, se acabó el angustiarme tanto por las cosas, el ponerme tan nerviosa con los estudios. Llego a donde puedo y si no lo logro a la primera ya lo alcanzaré.

Mi familia está a mi lado. Mis amigos. Mi Castañita. Empiezo bien y es lo importante. Por primera vez en mucho tiempo siento la cabeza tranquila, relajada, vacía de preocupaciones. Hay cosas que aún me hacen lios, pero ya no es lo mismo.

Este es un nuevo año, y este va a ser un buen año. Me lo prometo. Este año, voy a ser feliz.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
k.