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Frase del mes
Quiero mirarme en el espejo y que me guste lo que veo, Cuesta seis días por semana. Quiero que lleguen los domingos y no vuelva el miedo, Quiero tomármelo con calma.
-Vale la Pena - Paula Mattheus
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lunes, 7 de diciembre de 2015

¿Querer?

¿Querer? ¿Y qué es eso realmente? Yo quiero a gente, les tengo aprecio y cariño, pero realmente lo que es "querer", "amar" a alguien solo quiero a tres personas, y esas personas son mis padres y mi hermano.

No quiero a nadie más, no puedo querer a nadie más. No dejo que entren en mi corazón, y tampoco quiero dejarles. ¿Por qué iba a tener que destruir esa coraza? Si jamás vuelvo a enamorarme no dolerá. Si consigo expulsar los sentimientos que aún quedan hacia aquellos que me han gustado nada dolerá. Solo tengo que conseguir que nadie me quiera a mi.

Odio que me hagan daño, pero odio hacer daño. Sufro cada vez que gusto a alguien, ya sea chica o chico. Soy incapaz de decirles que no me gustan sin hacerles daño. Desearía poder sacarme el corazón del pecho y así poder explicar que no quiero o no me gusta esta o aquel porque no tengo órgano con el cual amar y sentir.

Pero esto no es Once Upon A Time, y si me arranco el corazón aquí dejo de vivir, por lo tanto solo puedo pedir perdón.

Perdón a los que he gustado y rechazado, perdón a los que gusto ahora y perdón a los que pueda gustar en un futuro. Perdón por no corresponder, pero yo no puedo querer.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

lunes, 19 de octubre de 2015

Lo peor, preocupar.

Lo peor de pasarlo mal es que encima tienes gente detrás que se preocupa. Gente a la que no quieres preocupar y a la que por tanto ocultas mil cosas, pero hasta eso te sale mal y no dejas de hacerles daño.

Sabes que hay gente que te mira y puede querer ayudar, pero esa gente a veces son solo conocidos, a veces hasta amigos, pero es gente a la que no puedes contar ciertas cosas. Gente con la que aunque en teoría puedes contar, a la hora de la verdad no, pues no llegan a ser personas de real confianza. Y lo son menos aún cuando cada uno de tus amigos, cada uno de esos "mejores amigos" que has ido teniendo, aquellos a los que confiabas tu vida y hasta te ponías delante del toro por ellos te han dado de lado. 

Cuando tienes una supuesta mejor amiga por la que has dado todo este verano y ella te ha ido dando pequeñas punzadas. Por la que te sientes fatal de haberla tirado al suelo aquél día en fiestas en que estaba borracha. Pero que ya ni si quiera en ella puedes confiar ni con ella quieres contar. 

Cuando curiosamente ni en tu mejor amigo desde hace 10 años puedes confiar para contarle ciertas cosas, y no porque no le quieras o no confíes en él, si no porque llega un momento que no quieres que absolutamente nadie a tu al rededor se preocupe, que nadie te mire. 

Detestas ser un cristal, detestas que te miren y sepan todo lo que pasa por tu cabeza y corazón, y sin embargo no lo puedes evitar. Intentas poner sonrisa de joker cuando entras en el coche tras el instituto, pero no dura y tus padres te ven y sufren. 

Y tú sufres por ellos, porque sufren por tu culpa. Y solo habría personas contadas, una, quizá dos, con las que cuentas pero ni siquiera a ellos les cuentas. Tienen sus cosas y aunque dicen que no les molestas, en el fondo sientes que no ven el problema que ves tú, y que tampoco puedes abrirles tu corazón y sentimientos como para llamarles en plena llorera y soltarles todo.

Estás sola. Hay mucha gente a tu alrededor. Muchos conocidos, amigos, familiares, pero a la hora de la verdad estás completamente sola. Sola ante una hoja de papel a veces, otras ante un teclado de ordenador. Pero siempre sola.

Sola, y sin ser capaz de pedir ayuda pues el principal problema reside en que ni tú sabes el problema. En que tu depresión y tu angustia ha llegado a tales niveles que ya no hay quien te saque de allí. Ni un psicólogo, ni un profesor, ni tus amigos, ni tus padres, ni siquiera tú misma. 

El ese momento solo puedes llorar, desear no existir y morirte. Desear estar sola y al tiempo tener a alguien que te consuele y entienda todo lo que pasa dentro de ti sin tener ni que expresarlo. Solo quieres abandonar. Dejarlo todo atrás. Absolutamente todo.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

martes, 31 de marzo de 2015

A nadie.

Hay cosas que a nadie puedo contar. A nadie.

Cosas que oprimen. Cosas que son las culpables de todo lo demás. Pero son cosas que a nadie puedo contar. Ni a mis padres, ni a mis más queridas profesoras, ni a la psicóloga, ni a mis amigos, ni a mi novio. Ni siquiera aquí.

Entonces, ¿qué hago? Me destruye por dentro. Me quema. Me abrasa. Puede conmigo. Eso y todo puede conmigo. Y yo no puedo luchar en su contra. Necesito ayuda. La estoy pidiendo a gritos pero nadie puede oírme. Nadie oye mis súplicas, nadie las entiende realmente como son. No culpo a nadie. Yo realmente no sabía qué ocurría hasta ahora. Y aún no lo sé. Y ojalá no sea realmente lo que he descubierto que es. Pero me temo que lo sea.

Cuando no tengo a nadie con quién contar, a quién contar todo eso, ¿qué me queda? Es un monólogo en mi cabeza día tras día, noche tras noche. Un monólogo que aflora sobre todo en el lugar más reconfortante de la casa.

Cuando nadie tengo a quién contar, ¿qué me queda? Me queda llorar bajo el chorro de agua caliente. Eso me queda.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

viernes, 2 de enero de 2015

Nuevo año.

Nuevo año, nuevas ilusiones, nuevas esperanzas. Desgarremos el pasado y forjemos un futuro nuevo.

Es raro, ayer finalizó un año. Un año que ha sido pésimo para mi. Pero al fin se ha ido. Y con él todo lo malo. Adiós recuerdos, adiós dolor. Adiós a la persona que más amé y más me provocó dolor. Hola esperanzas.

Hoy, por primera vez en años, tengo la sensación de que llega un buen año, de que este sí va a ser uno de esos años. He entrado con una sonrisa y alegrías, con personas que me quieren junto a mi.

Uno de mis propósitos de este año es no llorar tanto. Y se va a cumplir. Se va a acabar el llorar por otros, se acabó el angustiarme tanto por las cosas, el ponerme tan nerviosa con los estudios. Llego a donde puedo y si no lo logro a la primera ya lo alcanzaré.

Mi familia está a mi lado. Mis amigos. Mi Castañita. Empiezo bien y es lo importante. Por primera vez en mucho tiempo siento la cabeza tranquila, relajada, vacía de preocupaciones. Hay cosas que aún me hacen lios, pero ya no es lo mismo.

Este es un nuevo año, y este va a ser un buen año. Me lo prometo. Este año, voy a ser feliz.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
k.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Adolescencia y padres.

Para todos aquellos que estáis pasando por vuestra adolescencia o la vais a pasar.

Estaréis cansados de escuchar que es una etapa difícil en la vida, y no seré yo quien lo niegue. Es más, lo corroboraré hasta el fin de mis días. Es una etapa también conocida como "aborrescencia" por según qué personas -la mayoría de las veces la escucharéis de la boca de un adulto-.

Lo único que yo quería escribir hoy del tema es lo siguiente:
Durante estos años, que a algunos os pillarán antes y a otros después, mas siempre tocan, viviréis experiencias nuevas y muy vívidas. Quizá ya os hayáis enamorado antes, o será vuestra primera vez, quizá salga bien, quizá ni gustéis a esa persona especial. Quizá os estreséis por las clases y lloréis, o pasaréis de todo. Pero sin duda serán años duros. Discutiréis día sí y día también con vuestros hermanos, mayores y pequeñas. Y odiaréis a vuestros padres por no dejaros salir, o por obligaros a llegar pronto a casa. O simplemente porque se os cruzó una idea en la cabeza y os empecinasteis cuando, normalmente, ni siquiera teníais razón.

Pero hacedme caso. Yo soy la primera que jamás quise contar nada sobre los chicos que me gustaban y me dejaban de gustar. Yo he sido la primera que chillaba a la almohada de frustración por momentos de odiar a mi madre a más no poder.
Pero en los momentos de necesidad, en los momentos que estás llorando a causa de un amigo. En el momento que te han hecho daño y no hay nadie, en ese momento siempre tendrás a tu madre.

Dejé de dar besos y abrazos a mi familia. Llegó mi aborrescencia y por tal mi idea de "mi vida-mis amigos". Pero ahora que estoy pensando sobre mis decisiones tomadas, ahora que el mundo se me ha puesto patas arriba. Ahora, agradezco sus abrazos más que nada. Abrazos que me hacen llorar, pero porque sé que me puede escuchar, que es mi madre, y siempre que pueda me intentará ayudar, y que la fastidia verme dolida y pasándolo mal. Porque es mi madre. Porque me quiere. Y porque, por encima de todo, por encima de esas situaciones de odio de gritos y de desesperación, yo la quiero.

Hacedme caso. Aunque a veces penséis que ojalá ella no fuera vuestra madre, cuidarla bien, es un regalo que te ha dado la vida, aunque esa misma vida a veces quisieras rechazar. Pero tu madre, tu padre, son importantes, y cuando lo necesites, a tu lado siempre van a estar.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.