Frase

Frase del mes
Quiero mirarme en el espejo y que me guste lo que veo, Cuesta seis días por semana. Quiero que lleguen los domingos y no vuelva el miedo, Quiero tomármelo con calma.
-Vale la Pena - Paula Mattheus
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viernes, 19 de enero de 2024

¿Para qué...?

 Llevo tanto sin escribir aquí. Y no porque no lo haya pensado mil y una veces, si no porque nunca tengo la fuerza suficiente para levantarme a coger el portátil y ponerme a escribir. Y hoy, que tampoco encuentro fuerzas, lo hago porque intento dormir y no dejo de llorar. Quizá ponerme de lista de reproducción en Spoty Paula Matheus, Yoly Saa, Tres Caladas, Arnau Griso, Paula Koops, Marlena... quizá aunque sean artistas que adoro y me encantan, ponerlos para dormir cuando estoy de bajón no es lo mejor, porque solo me hacen llorar. Tienen muchas canciones que tienen esa magia de cantarlas a gritos mientras estás contenta, o de llorarlas a corazón abierto si estás triste. 

"Te marchas sin que nadie te eche, y dices que esto es mucho para ti. Que tienes que arreglar tu vida antes de meterte en la mía. Había mucha letra pequeña, y no supe ni dónde se leía." 

Quizá lo apropiado sería decir que me siento así. Pero la realidad es que yo soy de esa de la que habla la canción. Yo soy la que se aleja de la gente, de Guille, de todos, porque mi vida es un desastre en todas sus facetas.  


No llevamos ni un mes entero de este año nuevo y siento que no puedo más. Siento que todo lo hago mal. No, miento, no siento ni eso. Siento que no estoy donde debo, que estoy equivocada en todo. Hasta he llegado a pensar que para qué hacer algo. ¿Para qué leer mil libros, para qué aprender cosas sobre diferentes temas, para que intentar mejorar en algo que me gusta? ¿Para qué si un día moriré? ¿Para qué si cuando muera todo el tiempo invertido en todo eso habrá sido en vano? Será un tiempo perdido. ¿Y por qué no llevar la pregunta más lejos? Realmente, ¿para qué estoy viva? 


Siento que soy un fracaso para mi misma. Tengo 25 años, este marzo haré los 26, y siento que son 26 años sin sentido. 26 años vividos por vivir, solo por avanzar, solo porque "estoy viva". 

Dejé a Guille después de muchos meses de dolor y de angustia para mí. Porque sentía que no iba a ninguna parte. Ahora no recuerdo cuál, pero juraría que en alguna canción, y que he escuchado hace no mucho, dicen "porque solo querer no es suficiente". Y justo eso es lo que yo sentía. Pero aun así mil veces me salta la misma duda. Lo mismo que me preguntó el psicólogo la última vez: "¿te arrepientes?". Sí. Sí que me arrepiento, pero ¿lo peor de todo? Lo peor es que me arrepiento por un motivo tan egoísta como lo sola que me siento. Porque me siento sola. esa es la triste realidad. 


domingo, 25 de noviembre de 2018

Sola y triste.

Soy tan inconstante. Inconstante aquí, sin "retomar" nunca realmente el escribir. Inconstante con mis estudios, con mis cosplays, con mi vida.

Sola y triste. Así he puesto en instagram, así me siento. Instagram, ahí pido socorro, pero nadie me escucha. Sola y triste, y destrozada, y angustiada. Y Z leía todo eso que pongo en instagram y dijo que dejase de poner cosas así, que parece que es lo que pone la gente antes de suicidarse.

Dio en el clavo. Últimamente me he roto, me veo desaparecer, me veo apretando el acelerador y que todo se acabe. Pero no soy capaz. Por mi o por ellos. No soy capaz. Y sé que hay mucha gente sin casa, sin familia, sin nada que llevar a la boca. Pero eso no hará que mi dolor sea menor. Yo siento lo mio y decir que no debo quejarme, que hay otros peor no ayuda.

Me siento sola, no querida, abandonada. Sin ganas de nada. Estudiando algo que, aunque el tema me apasione, detesto. Con compañeras que en su gran mayoría no aguanto.

Me siento sola. Rota.

Y necesito una mano que me saque de aquí.



Que los lobos protejan vuestros sueños.

viernes, 8 de enero de 2016

Duele.

No puedo con esto. Duele demasiado. Tengo que pensar en mi misma, pero no sé hacerlo.

Llevo sin ir al psicólogo desde que acabaron las clases y me afecta. No consigo controlar lo que tengo dentro. No conozco mi corazón, y mi cabeza me traiciona. No sé pensar en mi y solo pienso en no herir a los demás, pero no hay forma de no hacerlo. Les hago daño sin quererlo, y haga lo que haga les haré daño. Me duele el corazón y la cabeza.
Estoy leyendo un manga ahora mismo (Watashi ni xx Shinasai) que me hace llorar continuamente. Es precioso, me gusta y no quiero dejar de leerlo, pero me duele. Encuentro similitudes con yo y mi vida a cada capítulo. si yo soy Yukina, la prota, soy capaz de asignar un personaje a cada uno de los que me rodean. Y duele. Duele ver que no tengo corazón. Que no sé lo que es el amor por culpa de ese "sensei".

Lo dije y lo vuelvo a repetir. Lo siento. Siento hacer daño a todo el mundo. Lo siento, Michi. Lo siento, Albert. Y lo siento a todos aquellos que daño sin ser consciente de ello. Después de a mis padres no hay a quien quiera más que a mis amigos, y sin darme cuenta los hiero. Lo siento. Lo siento por todos. Lo siento Shana por lo que pasó. Realmente que siento todo.

Me duele el corazón y mis lágrimas no paran de llover. Me gustaría saber si algún día seré capaz de saber lo que es el amor.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

lunes, 19 de octubre de 2015

Lo peor, preocupar.

Lo peor de pasarlo mal es que encima tienes gente detrás que se preocupa. Gente a la que no quieres preocupar y a la que por tanto ocultas mil cosas, pero hasta eso te sale mal y no dejas de hacerles daño.

Sabes que hay gente que te mira y puede querer ayudar, pero esa gente a veces son solo conocidos, a veces hasta amigos, pero es gente a la que no puedes contar ciertas cosas. Gente con la que aunque en teoría puedes contar, a la hora de la verdad no, pues no llegan a ser personas de real confianza. Y lo son menos aún cuando cada uno de tus amigos, cada uno de esos "mejores amigos" que has ido teniendo, aquellos a los que confiabas tu vida y hasta te ponías delante del toro por ellos te han dado de lado. 

Cuando tienes una supuesta mejor amiga por la que has dado todo este verano y ella te ha ido dando pequeñas punzadas. Por la que te sientes fatal de haberla tirado al suelo aquél día en fiestas en que estaba borracha. Pero que ya ni si quiera en ella puedes confiar ni con ella quieres contar. 

Cuando curiosamente ni en tu mejor amigo desde hace 10 años puedes confiar para contarle ciertas cosas, y no porque no le quieras o no confíes en él, si no porque llega un momento que no quieres que absolutamente nadie a tu al rededor se preocupe, que nadie te mire. 

Detestas ser un cristal, detestas que te miren y sepan todo lo que pasa por tu cabeza y corazón, y sin embargo no lo puedes evitar. Intentas poner sonrisa de joker cuando entras en el coche tras el instituto, pero no dura y tus padres te ven y sufren. 

Y tú sufres por ellos, porque sufren por tu culpa. Y solo habría personas contadas, una, quizá dos, con las que cuentas pero ni siquiera a ellos les cuentas. Tienen sus cosas y aunque dicen que no les molestas, en el fondo sientes que no ven el problema que ves tú, y que tampoco puedes abrirles tu corazón y sentimientos como para llamarles en plena llorera y soltarles todo.

Estás sola. Hay mucha gente a tu alrededor. Muchos conocidos, amigos, familiares, pero a la hora de la verdad estás completamente sola. Sola ante una hoja de papel a veces, otras ante un teclado de ordenador. Pero siempre sola.

Sola, y sin ser capaz de pedir ayuda pues el principal problema reside en que ni tú sabes el problema. En que tu depresión y tu angustia ha llegado a tales niveles que ya no hay quien te saque de allí. Ni un psicólogo, ni un profesor, ni tus amigos, ni tus padres, ni siquiera tú misma. 

El ese momento solo puedes llorar, desear no existir y morirte. Desear estar sola y al tiempo tener a alguien que te consuele y entienda todo lo que pasa dentro de ti sin tener ni que expresarlo. Solo quieres abandonar. Dejarlo todo atrás. Absolutamente todo.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

Vacío

Sé que te has perdido en la oscuridad que llevas dentro,
te buscas, no te encuentras, ya no sabes cómo hacerlo.
Lo difícil es quererlo, a veces siento que te alejas,
yo intentaré ayudarte aunque seas tus propias rejas.
No tengo miedo, yo me sentaré contigo en esta cueva,
mi hombro podrá aguantar lo que tu alma sola no pueda.
No necesito entenderte, no necesitas culparte,
ahora tienes que ser fuerte, solo déjame ayudarte,
no te hundas aunque sientas que no hay nada...
Este vacío no se llenará hasta que tu tengas ganas.
Sé que nada de esto es justo y que carece de sentido,
¿Crees que ya nada lo tiene? Sí, lo tiene estar contigo.
Lo entiendo, entiendo ese silencio tan sincero y no hay prisa,
yo te espero aunque añorando tu sonrisa.
Es una herida tan profunda la que tienes que ocultar,
y te esfuerzas en tratar que no lo noten los demás.
Si pudiera te acercaba a las estrellas, cada noche,
para que hablaras con ellas y saltaras ese bache.
Si estás rota, intentaré arreglarte, no voy a cansarme,
aunque el tiempo pase tan lento, intenta relajarte.
Un día pierdes, otro ganas, la vida te da y te quita.
Aunque los días se repitan, se acaba como la fama,
así que quiérete a ti misma antes de tumbarte en la cama.
La vida es un drama, grita o llora si lo necesitas,
y ahora dime, ¿crees que no hay motivos para seguir?
Sonríe, porque quedan tantas cosas por vivir.
No olvides que tienes a quien te quiere junto a ti,
fuiste tú quién me enseñó que no me tengo que rendir.
-Vacío (Porta)-

Es tan como si me la hubieran escrito directamente a mi...
Es tan yo que duele.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

sábado, 12 de septiembre de 2015

¿Quién soy?

El otro día Vi y yo estuvimos hablando y me acabó haciendo ciertas preguntas. Quién soy, qué es lo que quiero... Preguntas que lejos de saber contestar me ponen nerviosa. Ella quería que lo escribiera para hablar conmigo, para conocerme. Como si no hiciera eso las tantas veces que escribo aquí o en cualquier otro lado.

Últimamente han pasado demasiadas cosas, cosa extraña en mi vida, desde luego, pero hoy ya no puedo más.

¿Quién soy yo? No lo sé, no es algo que se pueda saber, soy una adolescente con las ideas confusas, que está a dos días de empezar su segundo de bachillerato científico y aún no sabe qué quiere hacer con su vida. Soy una niña en el fondo. Soy una niña que tiene miedo a todo. Miedo a equivocarse, a quedarse sola, a no gustar a los demás, a no gustarse a si misma. Ahora no soy nadie y soy yo al mismo tiempo. Soy un tránsito entre mi yo pequeña a lo que debo convertirme, a lo que seré yo realmente. Pero ahora no soy más que un manojo de nervios, confusiones, depresiones y ansiedad. No soy nadie más que una niña a la que todo le supera en cuanto algo se tuerce, una niña que por no ser capaz de quererse a si misma busca el cariño en los demás y por ello se pilla de un chico tras otro y luego nunca consigue nada. Soy una miedica que ya no solo tiene ataques de bulimia esporádicos, si no que también necesita de desahogo físico y pegar puñetazos hasta hacerse daño.

Por lo tanto, ¿quién soy? Ahora mismo esa pregunta engloba tanto que no tiene respuesta.

¿Y respecto a qué quiero? Quiero saber lo que quiero. Saber quién soy, saber quererme, aceptarme, ser FELIZ de verdad. Encontrar a alguien con quien estar. Quiero ser mayor pero no separarme de mis padres. Quiero volver a ser una niña. 

¿Y qué pienso hacer para conseguirlo? Sinceramente, no lo sé. Me siento perdida y sola la mayor parte del tiempo. Y me siento hundida y destrozada. Y sé que mis nervios no son normales, y que no puedo ponerme como me pongo. Pero creedme, esto no es algo que me guste, y ojalá hubiese una pastillita que arreglara todo.

Estoy a dos días de empezar las clases y de pronto todo me ha desbordado. La angustia, el estar sola, el que el chico que me gustaba y con el que por fin pensaba que podía haber un futuro, incluso en Alemania, haya fallado, el dormirme con una película de Harry Potter y despertarme, ver el final y saberme los diálogos. A veces son cosas así de absurdas las que desbordan mi tinaja. Y yo ya estoy muy cansada de llorar y sin embargo aquí sigo.

Ojalá algún día sepa quién soy, y ojalá todo se solucione. Solo espero que sea verdad eso de que los que peor lo pasan en los "primeros años" luego son los que tienen de las mejores vidas porque si no no sé hasta dónde puedo aguantar.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

lunes, 22 de junio de 2015

Sigo sin encajar.

"Pasan los años y yo sigo haciendo esto" Así dice una canción de unos amigos. "Pasan los días y yo cada vez más sola" digo yo.

Sigo con lo mismo que hace dos semanas, y es que nada cambia. Miento. Nada cambia para bien. Todo empeora.

A ellas ya no las soporto. Absolutamente en nada y para nada. Y a las únicas dos que sí, una no da señales de vida y a la otra la veo cada mil. Y eso hablamos de aquí, porque el resto viven en otras comunidades. Es decir, aquí no me queda nadie.

Y que me digan que no es así no lo hace menos cierto. Porque sí lo es.

Cuando dije que no encajaba en el grupo era por este tipo de cosas. Igual que se meten con U pueden hacerlo conmigo y no me hace gracia. Él es mi amigo y no voy a pasar por alto que se metan así con él.

Y vamos, ya el comentario de hoy ha sido la gota que ha colmado el vaso.
"-El otro día llamé a X con el culo sin querer.
-Pues a mi me llama porque sí."
GRACIAS. Gracias, monina, por hacer más obvio lo obvio. Gracias por hacer que me sienta peor. Hazme un favor, y no te acerques más a mi.

Nadie. Nadie tiene que acercarse. Es curioso lo imbécil que llega a ser el ser humano. Cuántas veces me habrá pasado esto, y aun así me empeño en buscar amigos. Cuando siempre, siempre acabo luego jodida y dolida. ¿Cuándo voy a aprender?

Y luego soy una puta borde, ¿no? Pues no, joder. No soy borde. Lo que pasa es que me siento sola, y estoy sola. Y cada vez que intento una pizca nunca se puede. Y no podéis haceros a la idea de lo que duele. Duele estar sola. Os lo prometo.

Y lo que me jode es que los necesito, que me prometieron que iban a estar ahí. Todos. Y ahora, una vez más, ¿quién queda?

Estoy cansada ya de luchar. Pasaré este verano sola. Con mi familia, con Vi y con los de Alo si es que me dejan, y se acabó. Y viajando a Madrid para  ver a mis Ikys. Porque es lo único que me queda.

"Estoy cansada. Harta de llorar. Pero ni tan siquiera me doy libertad a mi misma para rendirme. Pero me rompo. Y estoy harta. Yo lo que quiero es eso. Son ellos. Es salir con mis amigos. Con los Ángeles de Rami, con los Patinadores Profesionales, con los del Skate, daría lo que fuera por volver a salir con los Heisenberg. Con los Ikys. Mis Ikys, Sirenos serenos Vip o Sirenikys.
A ellos son a los que menos veo. Pero también los necesito. Necesito tardes como esa. Tardes en las que no haya ni un atisbo de pensamiento maligno. No tardes, si no días. Días en los que solo una sonrisa invada mi cara. Días en los que hagamos el imbécil y no haya ninguna preocupación aparte de la de que pierdan el juego por mi culpa cada cierto tiempo. 
Necesito a mis amigos. A todos. Ahora, son de las pocas cosas que me hacen tirar día a día y que consiguen hacerme reír. 
Amigos. Esos grandes sin los que estaría perdida."


 Es gracioso, pues no hace tanto que escribí eso y sin embargo, en unas cosas sigue siendo clavado y en otras, cómo ha cambiado todo. Aquellos con los que quería y necesitaba salir ya no están ahí. Ellos están, pero no yo con ellos. Y todo por estudiar y desaparecer del mapa. Tócate los cojones.


domingo, 14 de junio de 2015

Fuera de lugar.

¿Lo veis? Yo tenía razón. Allí no pintaba nada.

Sí, son mis amigos. Sí, es su cumpleaños, pero yo en ese grupo no pinto nada. Todos son amigos y tienen confianza. Todos salen. Todos se ven, todos son casi hermanos. Hasta las que son mis amigas de otro lado ya han entrado ahí. Yo soy la que se sienta al fondo del jardín en un sillón y de ahí no se mueve. Uno por no meterme al agua, y dos por no encajar.

Ahora podrán mascullar todo lo que quieran sobre que todos se han metido a la piscina y yo no. Que es injusto, que soy una insulsa y aburrida y lo que quieran. Pero a mi no me van a ver con bikini. No. Y punto.

Ella tiene forma de tapar sus problemas, se pone un pantaloncito y arreglado. Pero yo no. No y no. No me van a ver en bikini. Hasta que no cambie yo no. Y se burlan y hacen bromas con esta o aquella cuando están hechas un palillo, pero claro, no ven que a las demás nos puede llegar más a fondo.

Yo no he pedido ser como soy. No sé por qué mi cuerpo es como es si mi madre y mi padre con mi edad y mucha más eran unos fideos. No lo entiendo. Y volvería a vomitar pero me es imposible. No puedo después del susto de la regla. No, ya sé que no es eso, ya sé que era mero estrés, pero está esa vocecita de mi cabeza. Esa que me dice, que me recuerda, que no quiero que un día mi hija tenga que llegar a escuchar un "amor mio, tu madre fue bulímica". No, joder.

Cuando vi hace una semana que no me bajaba la regla y sumado al mal estar general y la depresión y todo me entró pánico. ¿Y si no me bajaba por eso? No tenía puto sentido, eso he oído que pasa cuando ya tienes una anorexia peligrosa, y yo no me acerco ni al borde del bajo peso, ni de lejos. Pero me acojoné. No podía dormir con la idea de quedarme estéril por eso. Yo quiero hijos, y míos, naturales. Me dio un no sé qué y me moría de miedo. Vi me dijo que solo era estrés, pero aun así me costó hacerme a la idea.

Lo único que me para es el instinto materno, es curioso. Pero no sé cuánto más durará eso otra vez. Se lo he prometido a Vi. Me lo he prometido a mi. Mis promesas siempre las cumplo y es algo de lo que estoy orgullosa. Pero ya tengo más que comprobado que las únicas que siempre fallo son las que me hago a mi misma. Y no sé por qué estoy segura de que volveré a caer.

Es horrible. No es algo gracioso, divertido o que me guste. Pero me siento tan impotente. Podría hacer todo el deporte del mundo, comer en menor cantidad, pero siempre siempre sigo igual. Ni la báscula baja, ni mi cuerpo cambia.

Y no es divertido ir a cumpleaños ni a cosas donde todas son guapas y delgadas. No. Porque te sientes la mierda allí. Cuando llevas tanto detrás sientes que todos se ríen de ti. Cuando estás enamorada de un chaval con novia, y la ves, y te ves, ¿qué pretendes?

Hay demasiada sinceridad en mis escritos aquí, pero es el único sitio donde me puedo desahogar. Es el único sitio que confío en que nadie lea, y que quien lo haga no diga nada. Aunque en el fondo chille un champú intentando que alguien oiga mis lloros y me saque de este agujero. Pero he llegado a tal punto, que sin un poco de magia nadie podría sacarme.

Solo me gustaría decir una última cosa: gracias. Gracias a todos aquellos que arruináis las vidas. La mía y muchas otras. Gracias a todos, por convertir nuestra existencia en un sufrimiento. Por minarnos la moral y la confianza cuando somos crías y críos. Por infectarnos. Por inyectarnos el veneno que cual cáncer crece solo hasta destruir y comernos enteros. Gracias, de veras, porque es un mal que ni a vosotros os desearía pasar.
K.

Que los lobos protejan vuestros sueños.



domingo, 7 de junio de 2015

Champú.

Hay un chiste que me gustaba contar de niña:

Está un barco inglés llegando al puerto español y se hunde. El inglés del barco empieza a gritar "Help me! Help me!" y un español que pasa por ahí le chilla "Gel no tengo, pero champú sí."

Pues bien, soy ese inglés. Soy ese barco hundiéndose y que nadie ve. Grito y nadie me oye. Pido champú a gritos, y nadie me entiende.

Socorro. Ayuda. Help. Champú.

Ya no sé cómo más pedirlo...

Champú, por favor. Champú...


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

Sola 2.0

Sola una vez más. Y no sola sin pareja, sino sola. Sola. Completa y angustiosamente, sola.

Sola sentimentalmente. Sola emocionalmente. Sola físicamente.

Me encuentro sola, perdida en medio de nada. En medio de mi vida, sin saber a dónde ir, sin saber qué hacer, qué elegir, ni con quién ir.

Sola. Es que no tiene más palabras. Sola. Absolutamente sola.

Miro a un lado y a otro, y dime, ¿quién queda? Nadie. Todos se han marchado. Aquellos con quienes iba a irme a una casa rural en verano se han ido. Aquellos con los que iba a ver la Pantera Rosa e iba a pasar las noches de verano fuera a la intemperie viendo estrellas se han ido. Incluso solo quien conseguía sacarme una sonrisa con tan solo mirarme, hasta él se ha ido.

Estoy sola. Vuelvo a ser ese iceberg. Vuelvo a ser la niña indefensa y perdida de hace tres años cuando se fue mi mejor amiga. Vuelvo a estar sola. Sola con mi cama y mis llantos. Sola. Sola. Sola.

Sola. Yo y la música. La música y yo. Sola con mis estudios. Esos que fueron el combustible para que ahora esté sola. Sola con mi mente. Sola con mis problemas. Sola frente a mi agobio, a mi angustia, sola ante mi ansiedad. Sola ante mi problema alimenticio. Sola frente a mi idea de querer ser libre y volar.

Sola. Completamente, sola.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

jueves, 28 de mayo de 2015

Harta.

Creo que el problema lo tengo yo. Ya esto no es normal, pero qué quieres, cada vez estoy más harta.

Estoy muy, muy harta de algunas de mis amigas. "¡Hala, qué barbaridad acaba de decir!" Pues barbaridad o no, es completamente cierto.

Estoy harta de una por irresponsable, por ser culpable ella de "no poder ponerse bikini" y quejarse. Ya quisiera yo el cuerpo que tiene ella y lo destroza así. Harta en general. Estoy ya cansada de tragar y tragar.

Y harta, muy harta también estoy de otra. Mira que la quiero muchísimo, pero ya me ha tocado las narices demasiado. Primero con sus "pero si es que no me importa" cada vez que voy a contarle algo que A MI me preocupa, mientras yo escucho hasta cada pausa entre frase y frase de SUS problemas y preocupaciones. Y después con llevarse todo, por querer todo. Solo quiere llamar la atención, pues lo consigue, pero a cambio yo me he hartado.

Siempre que hay un chico, se lo lleva ella. Siempre. Y vale, puede que ella no tenga la culpa de ser guapa y estar buena y delgada, pero yo ya estoy muy harta. A mi me gustó un chaval hace meses pero no tenía oportunidad si quiera. Ahora le gusta a ella y bam. Pues estoy muy cansada. MUCHO.

Estoy harta de ser la gorda, bajita, fea e infantil del grupo. Me he hartado. Me he cansado de ser el bufón en el que nadie se fija mientras que la princesa se lleva todos los halagos. Se acabó. ¿Cómo? No lo sé. No quisiera pese a todo perder su amistad, aún la quiero, pero no es mi mejor amiga.

Tengo esa amiga que hace lo que sea por levantarme la moral y hasta la autoestima. Y luego esa otra clase, que pareciera que intenta hacerte quedar en ridículo delante de todo el mundo y del chico que te gusta. Pues no. En serio. Se acabó.

Para empezar yo no apoyaré en ningún momento que salga con este chico si acaba saliendo con él. Porque no lo merece, desde mi punto de vista. Se lo merece ella. Y segundo, me apoyaré en quien de verdad me ayuda y me saca del pozo y se preocupa. En aquella que es más similar a mi y jamás me arrastraría.

Lo siento mucho, pues le quiero, pero estoy tan, tan harta que esto no lo voy a permitir más. ¿Celos? Sí, lo son, lo admito, ahora, ayer y siempre lo admitiré y lo diré sin tapujos. Pero ya es más que eso. Y ya no voy a pasar más por ahí.



Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.



Valor.

La psicóloga, Vi, la fisio, profes... Todos absolutamente todos me dicen lo mismo y con palabras casi exactas. "Tienes que valorarte a ti misma, valorar lo que de verdad vales."

Debería empezar a hacerles caso e intentarlo más afondo.

lunes, 27 de abril de 2015

Todos igual.

Todos están con lo mismo... Vi está empeñada en que he adelgazado. Estos dos igual. Dice que cada vez que me ve estoy más delgada.
Y luego mi abuela me ha dicho al entrar que parecía un espantapájaros por el pelo rojo despeinado y las pintas, pero al ver que he comido poco cuando se ha ido ha empezado a decir que aunque iba de broma voy a ser un espantapájaros de verdad si no como.
Y dale... No hacen más que decirme lo mismo. El espejo quizá distorsione, aunque en verdad solo me muestra lo que de verdad hay, lo sé, no hace falta espejo. Pero lo que no engaña es la báscula. Si la báscula bajara les creería y entonces tendría que andarme con cuidado, pero no es así.
Es muy diferente ver un cuerpo con ropa y sin ella. La ropa engaña. Así que yo comeré lo que corresponda al hambre que tengo y ya está.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

domingo, 19 de abril de 2015

¿Qué voy a hacer?

Pero, ¿por qué? ¿Por qué no hago más que caer una y otra vez en lo mismo?

Siempre digo que estoy harta de llorar, y lo estoy. Y no puedo más. Y ya no sé que hacer. Y se me echa absolutamente todo encima.

Clases, notas, academia, actividades, mi propio físico, mi salud, todo. Todo. Todo... y ya no sé cómo mantenerme en pie. Hay gente que lo pasa peor que yo, pero yo no puedo. Yo no soy fuerte. He llegado a una situación de la que no puedo escapar.

Y me queda nada por rendirme, pero soy una cobarde hasta para eso.

Y lo único que me relaja, que me abstrae de mis problemas es salir a la calle con mis amigo, con Aitor, que hace lo que sea por verme sonreír. Pero ¿qué voy a hacer? No puedo tirarme la vida en la calle. Hay que estudiar. Por mucho que me fastidie, hay que estudiar. Pero es automático. Me siento en la silla ante la mesa y los deberes, y me echo a llorar.

Ni la psicóloga ni ver mis notas pasadas ni nada me consigue sacar de esto. Y yo ya no sé qué hacer. Ahora mismo, llorar es lo único que sé hacer.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

jueves, 16 de abril de 2015

Rendirse.

Vuelvo a hundirme. Y esta vez es peor. Esta vez aún no he derramado lágrima alguna, pero ahora escribiendo mis ojos se calientan.

Esta vez la culpa es mía y de nadie más. Esta vez si me agobio por suspender, por no enterarme es solo culpa mía.

He desistido, y lo peor es que no puedo. Es el último trimestre y tengo que sacarlo, pero todo en mi se ha rendido.

No me salen los ejercicios y por no sentarme delante de ellos y echarme a llorar no los hago. Pero luego tampoco los entiendo. Y no estudio, y salgo a la calle, y no quiero estar en mi casa ni tocar un solo taco de apuntes porque una y otra vez acabo igual.

Antes me preguntaban cuando me veían agobiada "¿Pero tú crees que lo estás dando todo? Pues entonces llega hasta donde puedas". Ya entonces yo no sentía que daba el 100%, seguro que me quedaba mucho más abajo y podría haberme esforzado más.

Pero ahora ya no. ¿Esforzarme? No. Ya me es imposible hacer eso. No soy capaz de mantenerme en pie ni yo misma. Mentalmente no puedo más, no me concentro en nada, estoy con una angustia constante. Y físicamente estamos en las mismas. Estoy con análisis, aún no me han dado los resultados pero yo ya los sé. Me van a decir una vez más que tengo el hierro al límite. Como si no lo supiera. Desde que he dejado de tomarlo ya no puedo mantenerme, ni concentrarme en nada, absolutamente nada.

No puedo. Estoy en un maldito bucle del que no sé salir, al que encima se le ha juntado el otro problema y eso me debilita aún más. No se debe hacer, no es sano ni debo. Solo me destrozo a mi misma, pero soy incapaz de evitarlo. Ahora sí es enfermedad.

Y las malditas matemáticas... Mira que me gustan, pero las estoy detestando, así como todas las ciencias en general. Y me da rabia. Es lo que me gusta y sin embargo no me dejan vivir bien. ¿Pero qué hago? Soy incapaz de solucionarlo sola y un profe particular no arreglaría nada. Cuando el bloqueo es mental, ya pueden darte una poción mágica que nada va a cambiar lo que tienes ahí dentro.

Ni pidiendo ayuda a gritos la voy a encontrar, porque todo es problema mío, y con eso nadie puede hacer nada. Y acabo esto llorando pues exploté. Una vez más, la situación me superó. Ayuda.


Que los lobos protejan vuestros sueños.-
K.

martes, 31 de marzo de 2015

A nadie.

Hay cosas que a nadie puedo contar. A nadie.

Cosas que oprimen. Cosas que son las culpables de todo lo demás. Pero son cosas que a nadie puedo contar. Ni a mis padres, ni a mis más queridas profesoras, ni a la psicóloga, ni a mis amigos, ni a mi novio. Ni siquiera aquí.

Entonces, ¿qué hago? Me destruye por dentro. Me quema. Me abrasa. Puede conmigo. Eso y todo puede conmigo. Y yo no puedo luchar en su contra. Necesito ayuda. La estoy pidiendo a gritos pero nadie puede oírme. Nadie oye mis súplicas, nadie las entiende realmente como son. No culpo a nadie. Yo realmente no sabía qué ocurría hasta ahora. Y aún no lo sé. Y ojalá no sea realmente lo que he descubierto que es. Pero me temo que lo sea.

Cuando no tengo a nadie con quién contar, a quién contar todo eso, ¿qué me queda? Es un monólogo en mi cabeza día tras día, noche tras noche. Un monólogo que aflora sobre todo en el lugar más reconfortante de la casa.

Cuando nadie tengo a quién contar, ¿qué me queda? Me queda llorar bajo el chorro de agua caliente. Eso me queda.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

jueves, 26 de marzo de 2015

Cepillo y vaso.

Era la tercera vez que se enjuagaba la boca, y sin embargo, nada. Ahí seguía ese mismo sabor agrio y molesto. Ese que le recordaba lo que había hecho.

Resignada decidió volver a lavarse los dientes. Quizá así se conseguiría deshacer por fin de esa sensación. El mismo proceso que antes: coge cepillo de dientes, echa un poco de pasta, lo moja y a la boca. Una vez terminados de lavar, vaso, agua, enjuagar y escupir. Enjuagar y escupir. Enjuagar y escupir. Enjuagar y escupir...

Nada. Ni por esas... Ahí seguía esa acidez. Llena el vaso una vez más y bebe, de esta forma quizás se despeje la garganta. Pero el intento vuelve a tener un resultado fallido. Se mira en el espejo. Ya han pasado varios minutos, pero aún está roja. Aún tiene los ojos llorosos. Y tiene ese sabor asqueroso instalado en su garganta. Las manos las tiene ya limpias. Impolutas. Pero las mira y en ellas ve el recuerdo.

No es la primera vez. Ni la segunda. Y se había prometido no volverlo a hacer. Se lo prometió. Y lo consiguió durante semanas. Estaba orgullosa. Estaba... ¿curada? No. Nunca llegó a ser enfermedad. Era muy consciente de lo que hacía y de que eso estaba mal. Y no lo hacía todos los días. No había llegado a estar enferma... ¿verdad?

Pero tras semanas, había vuelto a flaquear. Y ahí estaba otra vez. Metida en el baño. Observando sus manos y el cepillo de dientes alternativamente. Un absoluto silencio a su alrededor pero retumbando aún en su cabeza el sonido de las arcadas y la cisterna al llenarse tras llevarse la prueba del error por las tuberías.



Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

domingo, 22 de febrero de 2015

¿Cómo borrar una parte del pasado?

¿Cómo borrar una parte del pasado? ¿Cómo borrar aquello que te ha hecho daño, eso que aún te sigue dañando?

No se puede. No se puede borrar el pasado, no se puede olvidar lo ocurrido. Todo lo vivido es una enseñanza a tu espalda, una carga más en tu mochila. El pasado nos forja, de los errores se aprende. Pero también del pasado se sufre.

El pasado es pasado, es un lastre con el que tenemos que aprender a cargar, aprender a superar, a mirar con indiferencia, y a seguir. Pero hay cosas que soy incapaz de obviar. Cosas que me son imposibles de olvidar. Cosas que me siguen aún haciendo daño.

Fue un cabrón, un imbécil, y me hizo más daño del que jamás nadie me hizo. Me utilizó, me usó, fui su juguete, su perrillo faldero durante un año. Y yo como tonta le seguía. Estaba ciega. Ciega de amor, luego de cariño y amistad. Estaban tan ciega.

Pero ahora todo duele. Cada paso que dimos juntos, cada tarde charlando, ese maldito primer beso. Recuerdo y todo duele. Las cosas eran divertidas, lo pasábamos bien. También había enfados, por su parte siempre, y yo siempre la que sufría e intentaba solucionarlo. Pero estaba inmersa en la nube y de nada me daba cuenta. Cuando todo acabó prometí guardar solo lo bueno, olvidar el resto. Pero es imposible. Esa distinción no existe. Fui manipulada siempre, y me trataba como una mierda ocultándolo en buenas palabras. 

Me hizo creer en mi, me hizo pensarme alguien, para luego poder hundirme. Todo lo que pasamos juntos era un engaño. Siempre tiñendo de rosa la oscura realidad. Y yo no veía nada. 

Prometí acordarme de lo bueno, pero ahora veo que nada lo fue. Y no puedo olvidar todo un año. No puedo borrar el pasado. No puedo hacerlo, pero daría lo que fuese por conseguirlo.

Me sigo haciendo daño cada vez que me acuerdo, que le pienso, que le veo. Después de cinco malditos meses le he visto, y eso ha vuelto a desgarrar. Cosí mi corazón y mi alma con lágrimas y con ayuda de amigos y familia. Y ayer él lo rasgo entero.

Es el mayor gilipollas que haya conocido. Un idiota, un prepotente. Es una mala persona. Y sin embargo, aún yo soy la tonta que le echa de menos. Que se acuerda de las cosas. La que llora sola en su cuarto. 

Incluso después de que supuestamente todo hubiese acabado, él seguía ahí pinchando, jodiendo, tratando de hundirme en el fango. Espero que estés ya feliz, pues lo has conseguido. Lo conseguiste. Has dejado dentro de mi el dolor más grande que jamás pensé. 

Y ahora todo, todo, hace daño.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Adolescencia y padres.

Para todos aquellos que estáis pasando por vuestra adolescencia o la vais a pasar.

Estaréis cansados de escuchar que es una etapa difícil en la vida, y no seré yo quien lo niegue. Es más, lo corroboraré hasta el fin de mis días. Es una etapa también conocida como "aborrescencia" por según qué personas -la mayoría de las veces la escucharéis de la boca de un adulto-.

Lo único que yo quería escribir hoy del tema es lo siguiente:
Durante estos años, que a algunos os pillarán antes y a otros después, mas siempre tocan, viviréis experiencias nuevas y muy vívidas. Quizá ya os hayáis enamorado antes, o será vuestra primera vez, quizá salga bien, quizá ni gustéis a esa persona especial. Quizá os estreséis por las clases y lloréis, o pasaréis de todo. Pero sin duda serán años duros. Discutiréis día sí y día también con vuestros hermanos, mayores y pequeñas. Y odiaréis a vuestros padres por no dejaros salir, o por obligaros a llegar pronto a casa. O simplemente porque se os cruzó una idea en la cabeza y os empecinasteis cuando, normalmente, ni siquiera teníais razón.

Pero hacedme caso. Yo soy la primera que jamás quise contar nada sobre los chicos que me gustaban y me dejaban de gustar. Yo he sido la primera que chillaba a la almohada de frustración por momentos de odiar a mi madre a más no poder.
Pero en los momentos de necesidad, en los momentos que estás llorando a causa de un amigo. En el momento que te han hecho daño y no hay nadie, en ese momento siempre tendrás a tu madre.

Dejé de dar besos y abrazos a mi familia. Llegó mi aborrescencia y por tal mi idea de "mi vida-mis amigos". Pero ahora que estoy pensando sobre mis decisiones tomadas, ahora que el mundo se me ha puesto patas arriba. Ahora, agradezco sus abrazos más que nada. Abrazos que me hacen llorar, pero porque sé que me puede escuchar, que es mi madre, y siempre que pueda me intentará ayudar, y que la fastidia verme dolida y pasándolo mal. Porque es mi madre. Porque me quiere. Y porque, por encima de todo, por encima de esas situaciones de odio de gritos y de desesperación, yo la quiero.

Hacedme caso. Aunque a veces penséis que ojalá ella no fuera vuestra madre, cuidarla bien, es un regalo que te ha dado la vida, aunque esa misma vida a veces quisieras rechazar. Pero tu madre, tu padre, son importantes, y cuando lo necesites, a tu lado siempre van a estar.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.