Frase

Frase del mes
Quiero mirarme en el espejo y que me guste lo que veo, Cuesta seis días por semana. Quiero que lleguen los domingos y no vuelva el miedo, Quiero tomármelo con calma.
-Vale la Pena - Paula Mattheus

domingo, 26 de abril de 2015

Creaciones en taller de rap.

Ayer tuvimos un taller de rap, e hicimos varias actividades. La primera fue la siguiente:

Nos pusieron dos bases y teníamos que escribir las palabras que estas nos sugirieran.
La primera a mi me trajo palabras como: paranoia, locura, ansiedad, nerviosismo, tiempo, lentitud, rapidez. El resto de personas pusieron cosas en plan amigos, verano... ._.
La segunda: Engaño, celos, remordimiento, dolor, enfado, amor, peleas, llanto, caricias, besos, sexo, noches, miedo, frío, calor, roces. El resto palabras más parecidas a las de la primera base.
Dijeron antes de empezar la actividad que saldría lo que teníamos dentro. Creo que estaba un poco tocada jajaja

Bueno, con eso teníamos que ir combinando palabras de una base y de otra y formar un texto. Este es el mío:

"Una paranoia surgió, movida por el sentimiento de engaño y remordimiento.
Locura llena de celos, dolor, enfados, sentimientos encontrados.
La ansiedad producida de un amor que acaba en llanto,
caricias en tan poco tiempo, un nerviosismo más y más avivado.
Noches de roces, sin sexo, lentitud en cada mordisco,
en contra de la rapidez de los calores que siento.
Miedo al qué pasará, al remordimiento, a los celos.
Miedo a peleas por un sentimiento."

No sé cómo nargles sería esto cantado, no creo que sirviera como rap, pero escribí lo que necesitaba.

Otra actividad consistía en escribir una palabra que nos describiera positivamente y luego otra negativa, y hacer un verso con ambas palabras. Después los participantes del grupo tenían que poner sus frases en común y hacer una estrofa con todas ellas que empezara con "soy...". En mi grupo eramos tres, y escribimos una simplemente juntándolas, pero yo las metí un poco más de palabra y mezclé las de ellos.

"Soy silenciosa cual tumba, sin autoestima alguna,
volcando todo, entusiasta en libretas blancas.
Confusa, cansada, abandonada de mi
harta de serlo.
Soy cabezón como quién solo se estanca,
y por ello yo quiero luchar y lucharé por todos,
y lucharé por mi."

Estuvo bastante bien, y los raperos que fueron eran simpáticos y uno de ellos sobre todo era *-* El otro me recordaba al pasado rapero que me destrozó así que aunque me cayó genial le tenía cierto reparo. Y el otro era súper nervioso (y tenía un tatuaje muy chulo sobre poesía), pero en el fondo los tres eran geniales y el taller estuvo muy bien. Hasta tuvimos que rapear... que vergüenza, pero al final hasta me animé a rapear Revolución de Benedetti -creo que nadie se ha dado cuenta de que es mi poema favorito (?)-.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.


domingo, 19 de abril de 2015

¿Qué voy a hacer?

Pero, ¿por qué? ¿Por qué no hago más que caer una y otra vez en lo mismo?

Siempre digo que estoy harta de llorar, y lo estoy. Y no puedo más. Y ya no sé que hacer. Y se me echa absolutamente todo encima.

Clases, notas, academia, actividades, mi propio físico, mi salud, todo. Todo. Todo... y ya no sé cómo mantenerme en pie. Hay gente que lo pasa peor que yo, pero yo no puedo. Yo no soy fuerte. He llegado a una situación de la que no puedo escapar.

Y me queda nada por rendirme, pero soy una cobarde hasta para eso.

Y lo único que me relaja, que me abstrae de mis problemas es salir a la calle con mis amigo, con Aitor, que hace lo que sea por verme sonreír. Pero ¿qué voy a hacer? No puedo tirarme la vida en la calle. Hay que estudiar. Por mucho que me fastidie, hay que estudiar. Pero es automático. Me siento en la silla ante la mesa y los deberes, y me echo a llorar.

Ni la psicóloga ni ver mis notas pasadas ni nada me consigue sacar de esto. Y yo ya no sé qué hacer. Ahora mismo, llorar es lo único que sé hacer.

Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

jueves, 16 de abril de 2015

Rendirse.

Vuelvo a hundirme. Y esta vez es peor. Esta vez aún no he derramado lágrima alguna, pero ahora escribiendo mis ojos se calientan.

Esta vez la culpa es mía y de nadie más. Esta vez si me agobio por suspender, por no enterarme es solo culpa mía.

He desistido, y lo peor es que no puedo. Es el último trimestre y tengo que sacarlo, pero todo en mi se ha rendido.

No me salen los ejercicios y por no sentarme delante de ellos y echarme a llorar no los hago. Pero luego tampoco los entiendo. Y no estudio, y salgo a la calle, y no quiero estar en mi casa ni tocar un solo taco de apuntes porque una y otra vez acabo igual.

Antes me preguntaban cuando me veían agobiada "¿Pero tú crees que lo estás dando todo? Pues entonces llega hasta donde puedas". Ya entonces yo no sentía que daba el 100%, seguro que me quedaba mucho más abajo y podría haberme esforzado más.

Pero ahora ya no. ¿Esforzarme? No. Ya me es imposible hacer eso. No soy capaz de mantenerme en pie ni yo misma. Mentalmente no puedo más, no me concentro en nada, estoy con una angustia constante. Y físicamente estamos en las mismas. Estoy con análisis, aún no me han dado los resultados pero yo ya los sé. Me van a decir una vez más que tengo el hierro al límite. Como si no lo supiera. Desde que he dejado de tomarlo ya no puedo mantenerme, ni concentrarme en nada, absolutamente nada.

No puedo. Estoy en un maldito bucle del que no sé salir, al que encima se le ha juntado el otro problema y eso me debilita aún más. No se debe hacer, no es sano ni debo. Solo me destrozo a mi misma, pero soy incapaz de evitarlo. Ahora sí es enfermedad.

Y las malditas matemáticas... Mira que me gustan, pero las estoy detestando, así como todas las ciencias en general. Y me da rabia. Es lo que me gusta y sin embargo no me dejan vivir bien. ¿Pero qué hago? Soy incapaz de solucionarlo sola y un profe particular no arreglaría nada. Cuando el bloqueo es mental, ya pueden darte una poción mágica que nada va a cambiar lo que tienes ahí dentro.

Ni pidiendo ayuda a gritos la voy a encontrar, porque todo es problema mío, y con eso nadie puede hacer nada. Y acabo esto llorando pues exploté. Una vez más, la situación me superó. Ayuda.


Que los lobos protejan vuestros sueños.-
K.

lunes, 6 de abril de 2015

Poema para san valentin.

Les narraré hoy
una corta historia de amor.
Perdonen sus señorías, 
pues más una epopeya fue.

Un héroe,
una bella princesa,
y una mera sirvienta
fueron sus personajes.

Historia de amor concluida
cuando la hermosa del héroe prendió.
Y la pobre y fea sirvienta
rompiósele el corazón.

Gran héroe,
bello galán,
en la princesa hermosa
osó percatarse más.

En cuentos y cánticos,
la pobre sirvienta
doncella tornaría.

Mas en la realidad,
así jamás sería.
Pues,
quien nació pobre y desvestida,
ni princesa, ni belleza.

K.




Sonrisas.

Si ahora mismo preguntaran sobre cómo me siento, la respuesta sería algo parecido a "kajfjwdja. Pum.".


Vuelvo a estar soltera y estoy feliz. Es lo mejor que he podido hacer, y ahora incluso me llego a arrepentir de aquello. Pero ahora estoy bien. 

Descubrí qué era lo que de verdad necesito, y no era eso, y no fue gracias a él. No le dejé por aquél que me lo hizo ver, si no por mi.

Sin embargo a raíz de eso todo en mi ser se ha revolucionado. Ahora creo saber lo que quiero, lo que necesito, y sé quién tiene eso. Pero ese quién es inalcanzable. Por absolutamente todo.

Es maravilloso y simpático como él solo además de un maldito imbécil (pero de los que se dicen con una sonrisa pintada en la cara). Pero joder, es mayor. Y "en el amor la edad no importa", pero seis son seis los mires desde donde los mires. 

Además, cuando le pregunté me dijo que no tenía claro lo que eran él y esa chica, pero hoy todos los hablaban de pareja. Se acabó, tiene novia, debería volverse invisible para mi. Debería. Pero no lo es... 

¿Qué siento por él? No lo sé. Le aprecio mucho, le admiro, pero, ¿me gusta? Sí, gustarme sí, desde luego. Es guapo, simpático, consigue sacarme esas sonrisas que nadie más consigue... Pero, ¿gustarme más? ¿Podría llegar a quererle, a enamorarme de él? No. Prohibido. Tiene novia. 

Pero. Pero hay un pero... Sí, tiene novia y tendría que olvidarme, pero no puedo. No cuando hablo con él así. Cuando me hace sentir como me siento. Cuando con solo verle y estar con él aparece una sonrisa en mi cara y "se me achinan los ojos". 

Estoy muy, muy confusa. Ayer estaba diciéndome lo mucho que he cambiado en unos meses y que cuando me volvió a ver me vio mucho más guapa. Ayer estaba contándole un sueño que tuve con él mucho antes de fijarme. Y hoy me entero de que sí que está de novio con la chica. 

Hoy le veo y me responde los abrazos y me pica igual, y me saca sonrisas con estar con él.

Pero no. No puede ser. Y me frustro. Porque no voy a encontrar otro ni parecido. Pero él no quiere nada ni por asomo. No tontea por las noches hasta las 6 de la mañana por  whatsapp, solo hace y dice tonterías.

Y sin embargo estoy aquí como tonta. Frente al ordenador escribiendo, escuchando el álbum Estrella de mar de Amaral. Con el skype abierto. Con el móvil cargando al lado en lugar de en la cama, donde suele estar, esperando cual niña pequeña, cual estúpida, como la cría enamoradiza que soy; esperando, deseando que me llegue un "hola Pucheritos".


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

martes, 31 de marzo de 2015

A nadie.

Hay cosas que a nadie puedo contar. A nadie.

Cosas que oprimen. Cosas que son las culpables de todo lo demás. Pero son cosas que a nadie puedo contar. Ni a mis padres, ni a mis más queridas profesoras, ni a la psicóloga, ni a mis amigos, ni a mi novio. Ni siquiera aquí.

Entonces, ¿qué hago? Me destruye por dentro. Me quema. Me abrasa. Puede conmigo. Eso y todo puede conmigo. Y yo no puedo luchar en su contra. Necesito ayuda. La estoy pidiendo a gritos pero nadie puede oírme. Nadie oye mis súplicas, nadie las entiende realmente como son. No culpo a nadie. Yo realmente no sabía qué ocurría hasta ahora. Y aún no lo sé. Y ojalá no sea realmente lo que he descubierto que es. Pero me temo que lo sea.

Cuando no tengo a nadie con quién contar, a quién contar todo eso, ¿qué me queda? Es un monólogo en mi cabeza día tras día, noche tras noche. Un monólogo que aflora sobre todo en el lugar más reconfortante de la casa.

Cuando nadie tengo a quién contar, ¿qué me queda? Me queda llorar bajo el chorro de agua caliente. Eso me queda.


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

lunes, 30 de marzo de 2015

¿Cuándo dejaré de llorar?

Llevo años diciendo que me sentía sola. Que necesitaba un novio que me quiera. Años angustiada porque nadie se interesaba en mi. Y ahora que tengo novio siento que no lo quiero.

No que no lo quiera exactamente. Es una sensación de no poder estar con él. Es algo raro. Estoy muy confusa...

Necesito que alguien me quiera. Necesito saber que importo a alguien, que no soy un cacho de "nada". Necesito que alguien me haga sentir lo que yo por mi misma no siento. Pero ahora que tengo novio no puedo tenerlo, no debo.

Soy demasiado fría. Demasiado analítica. Un momento estoy pensando que quizá no me quiera más que como un entretenimiento y al siguiente soy yo la que pienso que, para qué preocuparme. Soy adolescente, tengo que divertirme y no preocuparme en eso.

Sé que no vamos a estar siempre juntos. Que nuestra pareja no es definitiva. Pero sobre eso se imponen además en mi mente otros pensamientos. Entonces analizo esos pensamientos. Esas diferencias. Somos completamente contrarios. No encajamos para nada. Y lo peor de todo, todo eso me lleva a la conclusión de que ya no le quiero.

Sí, me llena, me divierto. Quizá me dio parte de esa confianza que me faltaba. Me hizo pensar que alguien me quiere como soy. Pero ya no estoy tan segura. "Soy adolescente, tengo que divertirme y no preocuparme en eso" pero a quién pretendo engañar. Yo también necesito que me demuestren que me quieren y me valoran y que les importo. No. Tengo que divertirme, pero no así. Ahora ya no quiero solo diversión. Quiero alguien que de verdad pueda estar ahí.

No sé qué voy a hacer. Lo último que quiero es hacerle daño a él, pero tampoco quiero hacerme daño a mi. Y tampoco sé lo que siento. No sé si le quiero o si no. Si quiero seguir o solo seamos lio. No sé si es mejor que vuelva a estar sola o si me voy me daré cuenta de que sí le quería. ¿Por qué mierdas tiene que ser todo así de difícil? ¿Por qué no puedo disfrutar de las cosas de una jodida vez y olvidarme de mi cabeza, de mis pensamientos, de lo que no comprendo?

Así no disfruto. Así solo sufro y lo paso mal sola. Así lo único que estoy haciendo es llorar día tras día, por todo y por nada. Por no saber qué sentir. Qué pensar. Qué hacer. No diferenciar qué merece la pena y qué no.

¿Cuándo podré por fin dejar de llorar?



Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

jueves, 26 de marzo de 2015

Cepillo y vaso.

Era la tercera vez que se enjuagaba la boca, y sin embargo, nada. Ahí seguía ese mismo sabor agrio y molesto. Ese que le recordaba lo que había hecho.

Resignada decidió volver a lavarse los dientes. Quizá así se conseguiría deshacer por fin de esa sensación. El mismo proceso que antes: coge cepillo de dientes, echa un poco de pasta, lo moja y a la boca. Una vez terminados de lavar, vaso, agua, enjuagar y escupir. Enjuagar y escupir. Enjuagar y escupir. Enjuagar y escupir...

Nada. Ni por esas... Ahí seguía esa acidez. Llena el vaso una vez más y bebe, de esta forma quizás se despeje la garganta. Pero el intento vuelve a tener un resultado fallido. Se mira en el espejo. Ya han pasado varios minutos, pero aún está roja. Aún tiene los ojos llorosos. Y tiene ese sabor asqueroso instalado en su garganta. Las manos las tiene ya limpias. Impolutas. Pero las mira y en ellas ve el recuerdo.

No es la primera vez. Ni la segunda. Y se había prometido no volverlo a hacer. Se lo prometió. Y lo consiguió durante semanas. Estaba orgullosa. Estaba... ¿curada? No. Nunca llegó a ser enfermedad. Era muy consciente de lo que hacía y de que eso estaba mal. Y no lo hacía todos los días. No había llegado a estar enferma... ¿verdad?

Pero tras semanas, había vuelto a flaquear. Y ahí estaba otra vez. Metida en el baño. Observando sus manos y el cepillo de dientes alternativamente. Un absoluto silencio a su alrededor pero retumbando aún en su cabeza el sonido de las arcadas y la cisterna al llenarse tras llevarse la prueba del error por las tuberías.



Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

lunes, 23 de marzo de 2015

Qué rápido todo.

Cómo cambian las cosas de un día a otro a veces, ¿no? Un sábado cualquiera estás hablando con un amigo y lloriqueando que no te quiere nadie y ese mismo lunes llegas diciéndole que tienes novio.

Qué rápido ocurre a veces todo. Cuán raro se siente uno al comprobar lo que ven otros desde fuera.

"-Estás despeinada. -¡No es cierto! -¿A que sí? -Lo que está es enamorada". 
¿Enamorada? Yo no lo creo... aún es muy pronto para ello. Solo me he enamorado una vez y más me valía no haberlo hecho. Quizá por eso me de tanto reparo enamorarme, quizá solo sea verdad lo de que nos enamoramos solo dos veces en la vida. Quizá todo sean gilipolleces. Lo que sí estoy segura es que aún no estoy enamorada. Aún. Para eso tiene que pasar el tiempo, tenemos que avanzar, que conocer.

No creo estar enamorada, aunque lo mismo me equivoco, pero lo que sí sé es que, a día de hoy le quiero. A día de hoy, y de ayer, y de antes de ayer. Incluso quizá el día que él me lo dijo a mi. Pero entonces aún ni salíamos y no respondí.

Yo me asusté. No sabía a dónde llevaría aquello y un te quiero me pareció tan precipitado... Tenía miedo. Estaba asustada. Sabía que yo iba a caer en sus brazos al final, me conozco, y más si le decía te quiero. Por eso no lo hice. ¿Y si él luego no quería nada más? ¿En qué posición me dejaba, nos dejaba eso?

Pero ya no tengo miedo. Ahora sí sé que no fue una mera palabra. 
Ahora yo sé que le quiero. 


Que los lobos protejan vuestros sueños.
K.

domingo, 1 de marzo de 2015

¿Por qué siempre?

¿Por qué siempre ella?
La quiero mucho, es muy importante para mi, pero ¿por qué? ¿por qué tiene que ser siempre ella quien se lleve a los tíos?


A mi me gusta otro chico, sí, pero eso no significa que otros no me atraigan ni me pongan. Y no tengo más que eso, un "a mi me gusta, yo a él no". En cambio ella tiene casi una relación zanjada, quedan dos hilos por coser, y ahí la ves.

Me jode. Me jode y mucho, porque siempre es ella. Ella es la tía buena que se los lleva al huerto, la que les atrae, y yo la tontaina. Estoy cansada... Cansada porque no es la primera vez que ocurre.

Y en el fondo ella no tiene la culpa de nada. No es culpable de ser quien es y cómo es ni del cuerpo que tiene. Pero aun así duele.

Y él/ellos tampoco son los culpables al fin y al cabo. La naturaleza es como es y en el fondo somos animales y todos buscamos el mejor espécimen. Pero duele.

Porque tener la autoestima por los suelos no es divertido, y hasta las bromas de aquellos a quienes quieres, por muy bromas que sean, llegan también a doler.

“Para que alguien te quiera primero tienes que quererte tú mismo”. Sí, repetirme esa frase las veces que queráis, pero sin embargo yo si no veo que hay un alguien que me quiere no puedo quererme a mí. Estoy en un bucle, y de ahí no puedo salir.

Estoy confusa. Mucho. Mis sentimientos se agolpan y dan puñetazos a una pared intentando salir, queriendo ser identificados. Ahora ni cabeza y corazón saben qué hacer.

¿Por qué todo es tan jodidamente difícil?

Lloraré antes de dormir. Lo veo ya venir. Y en el fondo lo necesito. Necesito desahogarme, soltarlo todo. Este fin de semana ha estado demasiado lleno de nervios y adrenalina. Necesito soltarlo todo.

Ahora solo quiero hablar, aclarar –o intentarlo- la situación, e irme a dormir.



Que los lobos protejan vuestros sueños.

K.